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diciembre 2016
LA HABANA--Por primera vez en medio siglo una persona que no combatió en la revolución y que no se apellida Castro puede quedar al mando de Cuba. El foco apunta a Miguel Díaz-Canel, actual vicepresidente de 56 años.
agosto 2010
Como conservador, siempre me han confundido los defensores del status quo en la política de los Estados Unidos hacia Cuba, cuando alegan que aquellos que piden políticas más efectivas son todos “liberales”. Ha sido apropiadamente documentado que desde la fallida invasión de la Bahía de Cochinos, cuando el Presidente Kennedy fue acusado por muchos de abandonar cientos de cubano-americanos que participaron en la misión, muchos exilados decidieron registrarse como Republicanos. Por largo tiempo han sido seguidores leales del partido y han disfrutado de significativa influencia en la determinación de la política de los Estados Unidos hacia Cuba. Sin embargo, esta lealtad tiene su costo. Las políticas apoyadas por una minoría vocal y políticamente activa de cubanos americanos, los defensores del status quo, se ha separado de los principios básicos republicanos. Más aún, los defensores del status quo han gastados millones en cabildeos para urgir al gobierno de Estados Unidos a que aísle al gobierno cubano restringiendo los derechos de los estadounidenses a viajar a la isla. No solo está equivocada esta política, en cuanto ayuda al gobierno cubano en sus esfuerzos de aislar al pueblo cubano, sino que es contraria a los principios republicanos de proteger los derechos individuales del gobierno federal. Como conservador, no me sorprende cuando los regímenes totalitarios limiten la libertad personal, pero sí cuando lo hace mi propio gobierno. En su esfuerzo de micro gerenciar la transición en Cuba, los defensores del status quo también han trabajado con ahínco para crear complejas regulaciones gubernamentales y programas burocráticos a un costo de cientos de millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses. Los conservadores estarían de acuerdo que privatizar la asistencia a la sociedad civil en Cuba no sólo sería más efectiva sino que representaría ahorros de más de $20 millones al año para los contribuyentes. Adicionalmente, la desregulación y privatización de esta asistencia podría proteger a los contratistas gubernamentales como Allan Gross de ser arrestados y acusados de espionaje. Para la fecha en que el señor Gross fue arrestado, había recibido más de medio millón de dólares en financiamiento del gobierno para entregar en Cuba equipos que las actuales regulaciones de Estados Unidos prohíben a los ciudadanos exportar a Cuba. Finalmente, los conservadores no tienen porqué apoyar políticas que pueden afectar a los regímenes a costa de la gente que victimizan. Los defensores del status quo buscan negar recursos en un esfuerzo de forzar el levantamiento de un pueblo desesperado contra un ejército bien alimentado y armado. Esta política no sólo ignora importantes consideraciones éticas y morales, sino también lecciones de la historia. Después de todo, fue el presidente Ronald Reagan quien, en la cúspide de la Guerra Fría autorizó los viajes y las ventas de cereales a la Unión Soviética. Él consideraba que la mejor manera de subvertir un gobierno comunista es exponer a sus ciudadanos a los viajeros estadounidenses, y a sus productos e ideas. Esta confianza en el poder transformador de los individuos y de la forma de vida de los estadounidenses es lo que caracteriza a los conservadores. Estoy consciente, sin embargo, que los defensores del status quo han sido muy exitosos en vender sus argumentos a los gobernantes alegando que los cambios en la política de Estados Unidos serian equivalentes a concesiones al régimen cubano. Ellos alegan que la eliminación del aislamiento de Cuba levantando las restricciones a los viajes seria un premio para el régimen que podría lucrar con estos fondos. También descartan los esfuerzos de apoyo al pueblo cubano, la colocación del poder liberador de la tecnología en sus manos, o la venta de productos agrícolas al gobierno cubano, sugiriendo que son sólo simples negocios. Afortunadamente, los pasados 50 años evidencian que el status quo ha fracasado en todos sus aspectos y una creciente comunidad de disidentes que pide cambios fundamentales en la política de los Estados Unidos hacia Cuba prueban que la verdadera concesión al régimen es mantener el status quo.
julio 2010
El anuncio efectuado esta semana por la Iglesia Católica de Cuba en el sentido de que el gobierno cubano ha prometido poner en libertad a los restantes 52 prisioneros políticos de la Primavera Negra de 2003, ha provocado variedad de opiniones dentro y fuera de la isla. Mientras que la mayoría de los miembros de la comunidad en el exilio y dentro de la isla han recibido con beneplácito el anuncio, los defensores del status quo en Washington y Miami han preferido cuestionar su importancia y criticar a la Iglesia por su rol como mediadora. La semana pasada, durante la votación en la Comisión de Agricultura del Congreso de un proyecto de ley destinado a restablecer los derechos de los estadounidenses a viajar libremente a Cuba, los defensores del status quo se opusieron a la aprobación del proyecto de ley y exigieron concesiones importantes sobre derechos humanos por parte del gobierno cubano. Ahora que el gobierno cubano se ha comprometido a dejar en libertad a 52 prisioneros políticos los mismos opositores rechazan esta acción y la consideran una acción puramente política. En esencia, las demandas exigidas hace una semana ya no son suficientes para ellos. Sin embargo, muchos de los disidentes mas reconocidos, incluyendo el ex prisionero político Héctor Palacios, han declarado que la decisión representa: “el paso mas serio tomado por el gobierno cubano en 50 años.” Mientras tanto, Oscar Espinosa Chepe, miembro del grupo de 75 disidentes arrestados en la primavera de 2003, y dejado en libertad en 2004 por razones de salud, publico el 2 de junio lo siguiente: “Artículos publicados en el exterior sugieren que el enemigo se encuentra dentro de la Iglesia Católica, como lo indica nuestro compañero Yoel Prado en carta publicada en el New Herald del 17 de mayo. Estos jueces a larga distancia, a quienes nunca vimos participar en actividades disidentes mientras se encontraban en Cuba, se olvidan que por años la iglesia Católica ha sido atacada por el régimen totalitario que llego a prohibir las celebraciones de Navidad, reemplazándoles con las celebraciones del 1 de enero y del 26 de julio. Ellos ignoran que moderadamente y pacientemente, de acuerdo con las condiciones de la isla, han tratado de trabajar en pos del progreso y de la armonía en Cuba, como se puede leer en el libro "La Voz de la Iglesia en Cuba" con varias docenas de documentos episcopales relacionadas con las acciones sin descanso dirigidas a encontrar el camino hacia el entendimiento y la paz entre los cubanos”. Lo que los defensores del status quo ignoran, o quizás eligen ignorar, es el hecho que los eventos de esta semana en Cuba son la evidencia mas clara hasta este momento del crecimiento de la fuerza de la sociedad civil en Cuba. Mientras que no existe duda de que la presión por parte de la Unión Europea y la Iglesia Católica ha jugado un importante papel en la decisión de Cuba de dejar en libertad a los prisioneros políticos, es evidente que el ímpetu para este cambio se originó en la presión interna creada por la sociedad civil en Cuba, incluyendo a Orlando Zapata Tamayo, las Damas de Blanco, Guillermo Fariñas y los muchos defensores activos de la democracia tales como los ex prisioneros políticos Héctor Palacios y Oscar Espinosa Chepe. Dos de los mas importantes eventos relacionados con Cuba en los últimos 50 años, el anuncio de la pronta liberación de 52 prisioneros políticos y la aprobación de un proyecto de ley que restablecería los derechos de los estadounidenses a viajar a Cuba, deben su éxito al aumento de la fuerza de la sociedad civil de Cuba. Por primera vez los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos han reaccionado a las demandas de los defensores de la democracia en Cuba. Hace un mes, 74 destacados miembros de la sociedad civil en Cuba, incluyendo a Guillermo Fariñas, Héctor Palacios y Oscar Espinosa Chepe, se dirigieron por escrito al Congreso de los Estados Unidos urgiéndoles a que aprobaran la legislación indicando que: “Compartimos la opinión de que el aislamiento del pueblo de Cuba beneficia a los intereses mas inmovilistas de su gobierno, mientras que cualquier apertura sirve para informar y empoderar a los cubanos y ayuda a un mayor fortalecimiento de nuestra sociedad civil”. Por varios años, las Damas de Blanco han marchado pacíficamente cada domingo exigiendo la liberación de los miembros de sus familias. Recientemente, el prisionero político Orlando Zapata Tamayo falleció después de mantener una huelga de hambre por mas de 80 días exigiendo mejores condiciones para los prisioneros políticos de Cuba. Esta misma semana Guillermo Fariñas dio por terminada su huelga de hambre después de 135 días, exigiendo la liberación de los prisioneros políticos mas enfermos en Cuba. En lugar de competir por influencia en Miami y Washington los defensores del status quo deberían trabajar para aumentar la creciente fortaleza de la influencia de la sociedad civil en Cuba. En lugar de tratar de hacer esto utilizando millones de dólares de los ciudadanos estadounidenses, deberían escuchar y promover el tipo de políticas que la sociedad civil en Cuba nos dice que serian mas efectivas en su apoyo. De la misma manera, la comunidad internacional debería reconocer el importante y audaz trabajo de la sociedad civil cubana apoyando la nominación de las Damas de Blanco para el premio Nóbel de la Paz. Dicho reconocimiento reafirmaría y ayudaría a proteger el fuerza creciente de toda la sociedad civil en Cuba.
abril 2010
No es la primera vez que el conocido actor Andy García utiliza el rol del Internet para difundir la toma de conciencia sobre la represión en Cuba. "Entre las pequeñas cámaras digitales, teléfonos celulares y bloggers, el mundo está por fin descubriendo lo que la mayoría ya sabíamos, pero que la gente se negaba a creer,” declaró el mes pasado, antes de liderar una marcha de solidaridad de 5.000 personas en apoyo del grupo disidente Las Damas de Blanco, a través del Echo Park de Los Ángeles. García se refiere a la creciente violencia extrema de la que han sido víctimas líderes de la oposición en Cuba: la blogger Yoani Sánchez, Las Damas de Blanco, así como las huelgas de hambre de Guillermo Fariñas y del fallecido Orlando Zapata Tamayo. Sus luchas generalmente ignoradas, han encontrado su sendero en la larga cola del Internet, subiendo hasta la cima de los medios de comunicación internacionales. Pero menos atención ha sido prestada a otro hecho: el gobierno cubano ha aumentado también su presencia en la Web. Sitios Web tales como cubadebate.com y blogs como Cambios en Cuba de remembranzas orwellianas, publican artículos y videos de YouTube con efectos pro-gobierno. Raúl Castro tiene su propia página de seguidores en Facebook con más de 2.000 miembros. La naturaleza democrática del Internet no toma posiciones. Puede beneficiar a la oposición interna haciéndola más visible, y puede también ser útil al régimen ofreciendo una oportunidad con su propia mezcla de “propaganda 3.0” por medio de Facebook y Twitter. Sin embargo, ya es evidente que el Internet ha tenido un mayor impacto en apoyar a la sociedad civil en Cuba que en promover al gobierno comunista que controla su acceso. El mismo argumento puede ser hecho con respecto a los viajes. No hay duda que el turismo y los viajes a Cuba aportan divisas al régimen. Después de todo, el gobierno es dueño de hoteles, clubes y tiendas, y aún el dinero gastado en el mercado negro eventualmente termina en las arcas estatales. Pero no debemos confundirnos, el totalitarismo prospera en aislamiento. El Estado controla el acceso a la moneda, a la información y al pueblo, precisamente porque ofrecen algo peligroso a los ciudadanos comunes: una voz. Basta con preguntar a Yoani Sánchez. Ella sostiene que el acceso a “recursos y dinero” de los estadounidenses, como el acceso al Internet, beneficiarían al pueblo cubano; “Por una parte, [nosotros] nos beneficiaríamos de la inyección de dinero que los turistas del norte gastarían en las redes alternas de servicios…sin duda, la autonomía económica daría como resultado autonomía ideológica y política, fuentes de poder real.” Miriam Leiva, miembro fundadora de Las Damas de Blanco, está de acuerdo: “miles de estadounidenses visitando a Cuba beneficiaran a nuestra sociedad…en primer lugar, a través del flujo de ideas, y más adelante, presionando al gobierno para que permita el trabajo independiente para suministrar bienes y servicios, como el alquiler de habitaciones, dado que la capacidad de los hoteles sería insuficiente.” Durante el año pasado, la política del Presidente Obama sobre viajes familiares ilimitados ha contribuido más a romper con el aislamiento que TV Martí en más de sus 20 años de existencia. Recientemente, The Miami Herald informó que el incremento en los viajes de familiares a Cuba, actualmente alrededor de 25.000 visitantes por mes, ha logrado incrementar el nivel de vida de miles de familias cubanas con parientes en EEUU. Imaginemos las consecuencias para el pueblo cubano si todos los estadounidenses estuvieran autorizados a viajar. El mes pasado más de 100.000 cubano-americanos marcharon en Estados Unidos en apoyo de Las Damas de Blanco. ¿No es ya el momento de llevar esto más allá? Demostrar la solidaridad ayudando a crear condiciones dentro de la isla que, como creen Sánchez y Leiva, beneficiarían al pueblo cubano? Los defensores del status quo sostienen que en Cuba es ilegal para los cubanos ponerse en contacto con extranjeros. Sin embargo, todo el que ha viajado a la isla puede decir que la ley no impide a los cubanos comunicarse con los turistas en cualquier lugar. Además, pensemos en lo siguiente: si no fuera una amenaza para el gobierno cubano que los cubanos se pusieran en contacto con los turistas estadounidenses entonces, ¿por que es ilegal? El acceso al Internet y los viajes sin restricciones presentan tanto ventajas como desventajas para el gobierno cubano. Sin embargo, no podemos continuar negando que el aumento del acceso al mundo exterior beneficia significativamente al pueblo cubano en general. Andy García tiene razón cuando sostiene que el Internet es una herramienta invaluable para combatir el aislamiento del pueblo cubano. Pero considerando que sólo el tres por ciento de los cubanos tiene acceso al Internet, la forma más eficiente de conectarse con el mundo de afuera continua siendo la forma más antigua: cara a cara. Ricardo Herrero es Miembro del Directorio de los Jóvenes Profesionales del Cuba Study Group.
Al igual que la diversidad de opiniones dentro de Cuba, la comunidad en el exilio no es monolítica y disfruta de diversa variedad de puntos de vista. Algunos apoyan políticas que se enfocan hacia el asilamiento de Cuba y en negarle recursos, mientras que otros favorecen la eliminación del aislamiento de Cuba y se concentran en ayudar al pueblo cubano. Esta es la belleza de nuestra sociedad democrática y pluralista. Pero estoy consciente que no todo el mundo comparte mi optimismo. Hay quienes pasan más tiempo atacando las posiciones de los otros, calificándoles en uno de los extremos como “dialogantes” y “seguidores de Castro” o cualquier otra calumnia para desacreditar a sus oponentes. Después de todo, es más fácil atacar a la gente que debatir el mérito de sus ideas, o, Dios no quiera, reconocer que puedan tener algo de razón. Pero existe un problema para aquellos que tratan de defender el status quo en la política de los Estados Unidos hacia Cuba: su posición carece de apoyo popular dentro de Cuba. He podido apreciar que muchos de los que apoyan mantener la actual política hacia Cuba no han visitado la Isla en 50 años, o nunca han ido a Cuba. Consciente de esta contradicción obvia, generalmente sostienen que no necesitan ir a Cuba para comprender su realidad, después de todo ellos hablan regularmente con gente en la Isla. No tengo dudas de que hay dentro de Cuba gente con quien hablan los que apoyan el mantenimiento del status quo, quienes apoyan la política actual de los Estados Unidos hacia Cuba. El problema es la elección selectiva que inevitablemente tiene lugar cuando uno se niega a visitar la Isla y sólo escucha a aquellos que están de acuerdo con ellos. Si nuestro objetivo es ayudar al pueblo cubano, no debería importarnos cómo piensa la mayoría de los cubanos? Quizá el mejor ejemplo de esto es el actual debate sobre el proyecto de ley en el Congreso que levantaría la prohibición de viajes a Cuba. Mientras los que apoyan el status quo se concentran en calificar a los que apoyan el proyecto de ley como “los enamorados del gobierno de Cuba” una gran mayoría de los disidentes cubanos y el pueblo cubano apoyan la medida. En su carta al Comité de Asuntos Extranjeros del Congreso la blogger cubana Yoani Sanchez escribió: ““Los ciudadanos cubanos, por su parte, se beneficiarían de la inyección de recursos materiales y de dinero que los turistas del Norte gastarían en redes de servicios alternos. Sin duda, la autonomía económica resultaría en autonomía ideológica y política, ofreciendo apoyo y fuerza. Estas declaraciones pueden ser agregadas a las hechas por otras figuras de la oposición como Oswald Payá, Hector Palacios, Vladimiro Roca, Miriam Leiva, Dagoberto Valdes, Gisela Palacios, Oscar Espinosa Chepe, y otros, incluyendo a Marta Beatriz Roque quein ha dicho: “Yo creo que todos deberían tener libertad de viajar, algo que no tiene el pueblo cubano. Por consiguiente, si estamos aquí peleando por la democracia, cómo podemos apoyar que se restrinja la libertad del pueblo norteamericano?” Parece ser que el problema con la defensa del status quo es que para hacerlo es necesario embarrarse con ataques personales y calificaciones extremistas esperando que nadie detecte lo que el pueblo cubano nos está pidiendo hacer. Otro ejemplo es el debate actual sobre una revisión de los programas pro-democracia del Gobierno de los Estados Unidos en Cuba. Los defensores del status quo sostienen que una revisión de estos programas por parte del gobierno de Estados Unidos para eliminar las pérdidas, mala administración y corrupción que les ha plagado en el pasado equivale a: “Colusión con las leyes de Cuba.” Sin embargo, inconvenientemente para ellos, en un articulo publicado en el Miami Herald el 27 de marzo de 2010 , Laura Pollan, líder de las Damas de Blanco declaró que: “Es verdad que la oposición necesita ayuda, pero también considero que es muy importante que [la ayuda] sea revisada, que deba haber una auditoría.” Por supuesto la declaración de la Sra. Pollan, junto con otras declaraciones de otros disidentes, han sido ignoradas por los defensores del status quo. Pero el hecho que elijan ignorar la realidad dentro de la Isla no significa que a los defensores del status quo no les importe Cuba, o que no quieran que sea libre y próspera, simplemente significa que no entienden la realidad dentro de la Isla. Acusaciones recientes de que “ha fallado la apertura del presidente Obama hacia el régimen cubano” sugiere que no entienden tampoco el objetivo de la actual política del gobierno de Estados Unidos hacia la Isla. Al mismo tiempo que observan el agudo aumento de actividad en la sociedad civil en Cuba, condenan una política que ha hecho más para romper el asilamiento de Cuba y para apoyar a la sociedad civil en un año con los viajes familiares, que lo que una política de confrontación y aislamiento jamás ha logrado. Actualmente, los disidentes cubanos argumentan que permitir a los norteamericanos viajar a Cuba apoyaría aun más la sociedad civil en la Isla. Dirán los defensores del status quo los disidentes son “dialogantes” o “defensores de Castro” que están en “colusión con las leyes cubanas”? Y que de las organizaciones de promoción democrática y de defensa de los derechos humanos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Freedom House y la Conferencia de Estados Unidos de Obispos Católicos? La buena nueva es que los defensores del status quo en la política de los Estados Unidos hacia Cuba son un grupo cada vez más pequeño. Nuestra comunidad entiende la necesidad de un nuevo enfoque y aún si algunos reconocen que “muchos de los que se oponen al régimen admiten, aunque calladamente, que el embargo no ha funcionado” otros han sido mucho más claros en la necesidad de cambio, no sólo en la Habana sino también en Miami y Washington. Un artículo reciente enviado al Miami Herald por el prominente hombre de negocios cubano-americano y líder comunitario Sergio Pino lo dijo claramente: “Es hora de repensar nuestra estrategia. Con tres miembros de la comunidad cubano americana en el Congreso y uno en el Senado y con muchos cubano americanos bien intencionados lideres de cientos de diferentes organizaciones políticas en el exilio, es hora de que una de ellas se adelante y nos una detrás de un enfoque nuevo más efectivo que se concentre primero en el pueblo cubano .” .
febrero 2010
La muerte el pasado martes del valiente defensor de los derechos humanos en Cuba, Orlando Zapata Tamayo, es una tragedia, y como con todas las tragedias pude ofrecer enseñanzas al resto del mundo. En primer lugar, aunque ha habido una condena a nivel mundial de su muerte y un llamando al gobierno cubano para que libere a todos los prisioneros políticos, existen aún aquellos que eligen ignorar algo que sólo puede ser considerado como un asesinato. Aún algunos de aquellos que expresaron su “pesar” por la muerte de Zapata Tamayo, lo hicieron mientras apoyaban a sus verdugos. Durante su viaje a Cuba esta semana, el presidente de Brasil Lula da Silva declaró que “lamentaba profundamente” la muerte de Orlando Zapata Tamayo, antes de reunirse con Raúl Castro en el palacio presidencial. Aunque no estoy sugiriendo que los gobernantes extranjeros deberían rehusarse a reunirse con miembros del gobierno cubano, considero que el presidente de una de las democracias más grandes de la región y alguien que pretende ser líder en la región, debería demostrar su liderazgo en defensa de la libertad y de los derechos humanos, y no sólo para tranquilizar a los izquierda en su país y garantizar las inversiones de su país en Cuba. Mientras tanto aún no hemos escuchado condenas de parte de los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. En segundo lugar, no parece haber límites a la crueldad del régimen cubano o de las vidas inocentes que condenara en nombre de “preservar” la revolución. Mientras Raúl Castro emitió una declaración sin precedentes “lamentando” la muerte de Zapata Tamayo, sólo lo hizo bajo la presión de la visita de un jefe de estado extranjero y la calificó acusando a “la hostilidad de los Estados Unidos” como responsable por su muerte. Cualquier esperanza que puede haber existido de que Raúl Castro otorgaría mayores libertades personales una vez que asumiera el poder, han sido aplastadas por una ola de constantes actos represivos desde que reemplazó a su hermano mayor. Lo que hasta ahora consistía en detenciones breves y golpizas, ha crecido a un nuevo nivel. El gobierno encabezado por Raúl Castro es ahora responsable por consciente e intencionalmente dejar morir a un hombre de hambre, y sólo porque sus creencias sobre los derechos humanos y la libertad representaban un desafío a aquellos que detentan el poder. Finalmente, lo que el mundo puede aprender de la muerte de Orlando Zapata Tamayo es que los defensores de la democracia en Cuba son hombres y mujeres valientes que creen profundamente en la causa de la libertad y de los derechos humanos y que están dispuestos a arriesgar su propias vidas para defender aquello que consideran que es justo. Aún cuando enfrentados a un sistema que persigue y ataca a las esposas de prisioneros políticos por marchar pacíficamente en las calles, secuestra y golpea a una mujer por su blogging sobre las dificultades de la vida cotidiana en Cuba, o incluso deja morir a un hombre de hambre porque se siente desafiado por lo que él representa. Los defensores de los derechos humanos en Cuba han demostrado su disposición a hacer mayores sacrificios en beneficio del pueblo cubano que lo que pueden haber hecho cualquier miembro de la clase privilegiada que compone el gobierno cubano. En los próximos días, la familia y amigos de Orlando Zapata Tamayo llorarán su muerte, la comunidad internacional emitirá declaraciones de condena o erigirá ignorar los hechos, y el gobierno cubano tratara de enfrentar una situación cada vez más difícil, que pudo haber sido evitada dando más valor a la vida de sus ciudadanos que a su deseo de silenciar sus voces. Sin embargo, sospecho que el capítulo final del legado de la muerte de Orlando Zapata Tamayo no ha sido aun escrito.
julio 2009

Reflexión a Fidel Castro

14 de julio de 2009

Señor Fidel Castro, desde su trasferencia de poder a su hermano Raúl en julio de 2006 con motivo de su enfermedad, usted ha escrito 250 reflexiones. Las cuales han variado: declaraciones, cartas y sencillos ataques coléricos. Estas son las pruebas más visibles de que usted no ha renunciado al poder ni a su influencia sobre los once millones de cubanos, los cuales ha ejercido por más de 50 años. Como cubano-americano nacido en Cuba en 1954, todavía recuerdo intensamente su entrada triunfal en La Habana y todas las promesas de cambio que usted mencionó de manera enérgica y épica a nuestra nación en aquellos momentos. Sin embargo, no les llevó mucho tiempo a los cubanos en darse cuenta de que usted estaba más interesado en su propia gloria y en una alianza con el comunismo que en el bienestar de Cuba. Al acercarse un aniversario más del 26 de Julio y el ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, pensé que seria oportuno que alguien le escribiera a usted una “Reflexión” acerca del fracaso de su Revolución. Primeramente, debe saber que los cubanos en la isla todos los días, se burlan de su comportamiento ridículo y errático. Los jóvenes no creen en la ideología que usted trató de inculcarles desde los primeros años escolares. Las condiciones económicas son cada día más precarias y se vislumbran mucho peor. La desconfianza es tan grande que miembros de su círculo más cercano de colaboradores como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque han sido removidos de sus cargos por críticas a su persona y a su sistema de gobierno. La consigna es “Nadie cree en nadie”. Su propio hermano ha dicho repetidamente que son necesarias reformas económicas para tratar de salvar el sistema fallido. ¿Se ha dado cuenta que sus días y su poder están llegando a su fin? El gran estadista Winston Churchill estableció una serie de preguntas como prueba práctica para saber si un sistema es exitoso o no. La primera es si el gobierno descansa en una base constitucional y libre. La segunda, si existe libertad de expresión y opiniones, la libre defensa y la libre crítica al gobierno. La tercera, si existe un poder judicial independiente de los poderes ejecutivo y legislativo. La cuarta, si las libertades individuales son respetadas por estado. En otras palabras, si el gobierno es el dueño del pueblo o el pueblo es el gobierno. Cuando respondemos a estas interrogantes, nos damos cuenta que su Revolución ha fallado, pero más importante todavía es que usted fracasó y que es prisionero de su propio sistema. Podemos señalar su éxito al establecer el comunismo en Cuba bajo sus propios estándares. Primero, usted nunca ha establecido una dictadura del proletariado, porque usted ha sido el único dictador. Segundo, Cuba está lejos de ser una sociedad sin clases sociales, el crecimiento de las desigualdades pone en duda la credibilidad que alguna vez tuviera la Revolución. Por último, su paraíso proletario no tiene nada que ver con la realidad de los millones de cubanos que han escapado de la isla. Muchos cubanos inocentes han muerto en las cárceles cubanas sin ninguna justificación y muchos todavía padecen dentro de ellas porque usted ve en ellos un eminente peligro a su poder personal. Otros han muerto en el mar buscando la libertad y un mejor futuro. Todas estas cosas han hecho al pueblo cubano mucho más fuerte y han alimentado el deseo del pueblo de acabar con su tiranía. El sol esta empezando alumbrar una vez más sobre Cuba. El cambio ya ha empezado y usted no esta en condiciones de frenarlo. A pesar de que ha tratado de destruir al pueblo, usted no triunfó porque no ha destruido su espíritu, ni sus ansias de libertad. Fidel, una vez que usted haya desaparecido, todo cambiará, incluyendo la política de su hermano. Debe ser muy difícil para usted aceptar que sus días en la tierra están contados Y como una vez usted dijo “La historia me absolverá”, déjeme asegurarle que una vez que el último capítulo de su fallida revolución sea escrita; la historia no será caritativa con usted. Su nombre no estará escrito en las gloriosas páginas junto a nuestros grandes próceres como José Marti y el Padre Félix Varela porque ellos pusieron a la Patria por encima de sus intereses personales. Usted será un simple personaje siniestro en la historia cubana. Así como se acerca el aniversario del 26 de Julio, le sugiero que reflexione y piense acerca de lo que usted ha hecho, ya que esta puede ser su última oportunidad. Finalmente, unas palabras de advertencia para su hermano Raúl: medite cuidadosamente sobre el sistema que ha ayudado a construir con su hermano porque ese sistema está próximo a derrumbarse. Fidel y Raúl, es hora de que admitan sus errores. Háganse a un lado, de esa manera la historia no los tratará tan mal. Dejen al pueblo cubano ser libre. Dr. Andy Gomez Vicerrector de la Universidad de Miami Miembro del Instituto de Estudios Cubanos Y Cubanos–Americanos Miembro del Instituto Brookings.
junio 2009
Merece elogios el reciente anuncio de la administración Obama revelando su intención de reanudar las conversaciones con Cuba sobre migración, que habían sido suspendidas por la administración anterior, ya que no sólo benefician el interés de los Estados Unidos, sino que sirven como una importante herramienta en un momento en que tanto Cuba, como la política exterior de Estados Unidos, están experimentando importante cambios. La actual política de Estados Unidos hacia Cuba afecta importantes intereses nacionales, lo cual es evidente en la falta de voluntad de mantener conversaciones biliterales con Cuba sobre temas que son vitales para la seguridad nacional, como la inmigración, la lucha contra las drogas y asuntos ambientales. Un informe publicado a principios de este año por la oficina del Senador Richard Lugar dice: “Estas conversaciones ofrecen un ambiente importante para discutir el problema común de la inmigración ilegal”. Los críticos alegan que esta decisión “representa otra concesión unilateral a la dictadura cubana”, en un intento continuo de socavar cualquier cambio en la política de los Estados Unidos hacia Cuba y mantener un status quo que no ha producido ninguno de los objetivos para el que fue diseñada hace más de cuatro décadas. Afortunadamente, los proponentes de mantener el status quo representan un grupo que va decreciendo y que está cada vez más aislado. Su alegato de que mantener conversaciones bilaterales sobre temas que son tan vitales para la seguridad de los Estados Unidos representa una “concesión unilateral” al régimen cubano es símbolo de la política fracasada que ha contribuido al asilamiento de Cuba y no ha ayudado en nada al progreso de la libertad en la Isla. Una crisis migratoria desde Cuba tiene el potencial de producir un efecto desestabilizador en los Estados Unidos, y especialmente en la península de la Florida. Mientras las condiciones económicas y políticas en la Isla continuarán dictando los patrones de migración, las conversaciones entre los Estados Unidos y Cuba pueden contribuir a incrementar la cooperación entre los dos gobiernos para reducir el riesgo de una crisis migratoria, controlar la inmigración ilegal y ofrecer a los Estados Unidos un importante escenario para forzar a las autoridades cubanas a cumplir con los compromisos asumidos en los Acuerdos Migratorios de 1994. Por décadas la palabra “dialogo” ha tenido una connotación negativa en la comunidad de exilados cubano-americanos. Para muchos, la idea de hablar con representantes del régimen cubano representa una traición a los principios democráticos que fueran despojados por la revolución y una concesión al régimen comunista. Pero los tiempos han cambiado y cada vez son más los miembros de la comunidad de exilados que aceptan que el dialogo no representa una concesión, sino una oportunidad para insistir sobre temas que son nuestro interés nacional. En diciembre de 2008, una encuesta realizada por Florida International University demostró que 79% de los cubano-americanos entrevistados en el Sur de Florida aprueban las conversaciones directas entre los Estados Unidos y Cuba sobre inmigración y otros temas críticos (incluyendo 72% de votantes registrados). Cada vez con más frecuencia los cubano-americanos se convencen que los intereses de los Estados Unidos y aquellos de la sociedad civil en Cuba son servidos mejor cuando ambas partes participan de conversaciones directas sobre temas de interés común, Es hora que nuestros funcionarios libremente elegidos lleguen a la misma conclusión. Con el anuncio de su intención de reanudar las conversaciones sobre inmigración con Cuba, la Administración de los Estados Unidos está demostrando liderazgo en un tema dominado por la política y la intransigencia..
marzo 2009
El pasado sábado, el Presidente Lula da Silva se reunió con el Presidente Obama. Probablemente recomendó al Presidente cambiar su política hacia Cuba, y la necesidad de hacerlo pronto. Su visita concluyó una serie de recientes visitas a Cuba por parte de diversos presidentes latinoamericanos. El Salvador y Costa Rica se están preparando para restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, dejando a los Estados Unidos afuera. ¿Por qué tanto apuro? Los presidentes latinoamericanos desean hacer llegar un mensaje a la administración del Presidente Obama de que es tiempo de cambiar la política hacia Cuba. Saben que un acercamiento entre Cuba y los EEUU significaría un golpe mortal para Hugo Chávez y para su revolución bolivariana. Parece haber un desplazamiento de placas tectónicas en Cuba. Por largo tiempo ha habido un debate interno dentro de la nomenklatura entre reformistas y defensores del status quo. Esta diferencia no es ideológica sino pragmática. Los líderes cubanos conocen perfectamente la ineficiencia de la economía cubana. Saben que debe cambiar, pero el debate se centra alrededor de su costo político. La política de los Estados Unidos ha establecido el costo del cambio a un nivel muy alto. Esencialmente, siempre ha sido un juego sin ganancias, donde deben perder (por ej. renunciar a su poder) para que participemos. El efecto de esta política ha sido forzar a las fracciones dentro de Cuba a unirse alrededor del status quo. Aún para los más progresistas, el costo ha sido demasiado alto para poder aceptar, y han elegido otras opciones. En efecto, asumir que pronto el régimen cubano dejaría de tener opciones y colapsaría ha sido para los dirigentes de los EEUU el error más significativo de las premisas sobre la que han basado su política. El régimen no ha dejado de tener opciones en 50 años de vida, y no es factible que eso ocurra en el futuro próximo. Mientras Cuba continúe siendo el bastión del antiamericanismo en el hemisferio, su importancia estratégica para naciones como Rusia, Irán y Venezuela será suficientemente relevante como para justificar millones de dólares en apoyo económico. Sin embargo, el gobierno de Raúl Castro parece enviar señales indicando su deseo de no depender nuevamente de otra Unión Soviética. Aun después de la reciente apertura por parte de Rusia, poco ha sido acordado. Por largo tiempo ha habido rumores que a Raúl Castro y a los militares cubanos no les agrada Hugo Chávez. En efecto, una indicación puede ser el reciente despido del Ministro de Relaciones Exteriores Pérez-Roque y de Carlos Lage. Sin llegar a pensar en la conspiración sugerida por Jorge Castañeda, no debemos olvidar que estos dos hombre fueron los ingenieros de la amplia relación desarrollada entre Cuba y Venezuela. Lage fue quien hace no mucho tiempo emitió la infeliz frase de que Cuba tenía dos presidentes, Fidel Castro y Hugo Chávez, una frase que se considera que ha sido mal recibida por Raúl Castro y por los tradicionales nacionalistas militares en Cuba. Allí se encuentra una importante oportunidad estratégica para la política de los EEUU. Los líderes cubanos saben que necesitan cambiar, pero tienen la intención de hacerlo a su propio ritmo. Puede ser que estén buscando espacio para preparar un aterrizaje suave, lo cual calza perfectamente con los intereses de los Estados Unidos. Un proceso caótico de cambio en Cuba, con una alteración de la ley y del orden público no sólo enviaría a Cuba en una caída en espiral hacia un estado fracasado, sino que seria una pesadilla para los Estados Unidos. Finalmente, sabemos muy poco sobre lo que está realmente pasando en Cuba. Nuestros recursos de inteligencia son pobres. Pero la posibilidad de una apertura estratégica para distanciar a Cuba de Hugo Chávez, y para aumentar gradualmente la dependencia de los Estados Unidos, en lugar de nuestros adversarios, nos puede dar por primera vez una oportunidad para tener cierto grado de influencia sobre el futuro de Cuba y al mismo tiempo nos permitiría debilitar a Chávez, su aliado radical en la región y su esquema grandioso de una revolución bolivariana. Este tiempo de apertura le daría al pueblo cubano un descanso y un poco de esperanza para un futuro diferente y mejor. Si existe esta oportunidad, es una oportunidad que no podemos ignorar. Todos los países democráticos en la región estarían de nuestro lado..

El Reporte Lugar Merece Elogios

3 de marzo de 2009

El informe emitido por el Senador Richard Lugar sobre la política de los Estados Unidos hacia Cuba es un análisis detallado de las fallas obvias de nuestra política. Sus recomendaciones de un enfoque nuevo, más efectivo hacia Cuba son muy constructivas y merecen detallada consideración. El informe presentado al Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos es el producto de un viaje de dos semanas realizado por personal de alto rango del Congreso durante el mes de enero de 2009. La oportunidad del viaje y el informe resultante no podrían ser más importantes. La mayoría de los expertos sobre Cuba están de acuerdo en que el cambio de gobernante en Cuba y la nueva administración en los Estados Unidos han creado una de las más importantes ventanas de oportunidad en los últimos 50 años para promover los cambios en la Isla. Adicionalmente, la opinión pública en los Estados Unidos, y en particular en la comunidad cubano-americana en el sur del Estado de Florida, mayoritariamente apoyan un cambio en la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El informe destaca cuatro áreas de debilidad importantes en la actual política de los Estados Unidos hacia Cuba: 1) continúa socavando los esfuerzos de los Estados Unidos en la región, 2) daña intereses de seguridad nacional más amplios, impidiendo la cooperación con Cuba en asuntos de interés mutuo, 3) ha ofrecido al gobierno cubano un chivo espiratorio para sus fracasos, y 4) ignora recientes hechos e impide a los Estados Unidos la posibilidad de influenciar la dirección de la política hacia Cuba. El informe continúa describiendo muchas de las realidades de la Cuba actual, tal como fueran observadas por los participantes durante el viaje. Finalmente, el informe ofrece la recomendación de incrementar la efectividad de la política de los Estados Unidos reemplazando la condicionalidad con el participación progresivo. Los opositores del informe lo critican por considerarlo “inconsistente, o porque está destinado a “levantar unilateralmente el embargo”. Si bien es fácil entender porqué algunos saltan a conclusiones antes de leer el informe y pueden emitir acusaciones infundadas como éstas, es más difícil comprender cómo aquellos considerados como “expertos sobre Cuba” y ciertos miembros del Congreso pueden ser tan imprudentes. Con respecto a la sugerencia de que el informe es “inconsistente” porque condena la falta de efectividad del embargo, mientras sostiene que la incapacidad del gobierno para cumplir con muchas de las necesidades económicas de la población continúa siendo una debilidad clave, ese tipo de argumento parece sugerir que el propósito del embargo sería negar a la población de Cuba muchas necesidades económicas. Los mismos críticos han mantenido por casi 50 años que el propósito del embargo es “negar al régimen los recursos para reprimir a la población y exportar la revolución”, y no que esté destinado a causar privaciones a la población hasta el punto que esté dispuesta a rebelarse contra un sistema represivo gubernamental reconocidamente bien armado. Y con respecto a aquellos que sostienen que el informe aboga por “el levantamiento unilateral del embargo” la respuesta es simple: deben leer el informe. En efecto, el informe claramente indica que más allá de las acciones unilaterales como la eliminación de restricciones a las viajes familiares, las restricciones a los viajes de diplomáticos cubanos en los Estados Unidos y la revisión de la efectividad de varios componentes de la política de los Estados Unidos, “el momento de las reformas a la políticas y la eliminación de las restricciones del embargo dependerán de la evolución de las negociaciones”. El informe emitido por el Senador Lugar es el estudio más extenso y completo de la política de los Estados Unidos hacia Cuba presentado por un miembro del Congreso en muchos años. Quizás es porque aquellos que proponen mantener el estado de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba no pueden articular las razones por las cuales consideran que la política actual ha funcionado, ni ofrecer soporte para estos alegatos. Esto no sorprende ya que difícilmente se puede esperar que alguien que nunca ha viajado a la Isla pueda producir un recuento tan detallado y ajustado a la realidad de la Cuba actual. El informe está disponible en: www.Lugar.Senate.gov.
enero 2009
Conocí a Nicholas Rey el invierno de 2007, a través de un amigo común. Nick tenía la idea de crear un Fondo Empresarial Cubano modelado sobre los Fondos Empresarias establecidos por el Congreso para asistir en el desarrollo de la Europa Oriental post comunista. Durante su tiempo como Embajador de los Estados Unidos en Polonia, durante el periodo de transición de ese país a la democracia y su servicio como Director del Fondo Empresarial Polaco-Americano se convenció que ofreciendo apoyo al pueblo cubano para que pudieran convertirse en pequeños empresarios tendría el mismo efecto consolidador para la democracia en Cuba que tuvo en la Europa Oriental. Poca gente en Washington ha tenido la oportunidad que tuvo Nick de vivir directamente en persona el periodo de transición, de trabajar mano a mano con disidentes y ayudar a construir la democracia a partir de un estado totalitario fallido. La confianza de Nick en la capacidad del Fondo Empresarial Cubano para mejorar la calidad de vida de millones de cubanos promoviendo la empresa privada en la Isla y ayudando a consolidar la democracia en el ultimo vestigio comunista del hemisferio, merecen detallada consideración. Nick siempre tuvo un lugar especial en su corazón para Cuba, “al fin” explicaba “mi esposa tiene sangre cubana en su familia.” Como miembro del Consejo Directivo del National Democratic Institute, Nick fue un dedicado defensor de los programas destinados a apoyar a los disidentes cubanos. Después de una larga vida de servicio y de devolver a su Polonia nativa y a su país de adopción, Nick soñaba con usar su experiencia obtenida en la Europa Oriental y utilizarla para ayudar al pueblo de la Isla que tanto amaba. Durante las últimas Navidades, cuando vi a Nick, estaba convencido que su salud mojoraría y me dijo que estaba listo para promover la idea del Fondo Empresarial Cubano en el nuevo Congreso de los Estados Unidos, donde tantos de sus miembros habían apoyado la idea en la Europa Oriental. Me dijo que estaba agradecido por todas las oportunidades que había tenido de servir en su vida, pero dijo que tenía un asunto aún sin terminar “Deseo dejar un legado para Cuba antes de dejar este mundo,” me confesó. Tuve la fortuna de llamar a Nicholas Rey mi amigo. Su generosidad, paz interior, sabias palabras y amistad incondicional eran demostración y ejemplo de su modestia. Como muchos de sus amigos y su querida familia siempre estaré agradecido por su amistad y por su consejos. Pero Nick influyo muchas otras almas, gente cuyas vidas son hoy mejores gracias a su compromiso con servir: millones de polacos que hoy viven en un régimen democrático, miles de empresarios en Europa Oriental que construyeron negocios exitosos gracias al apoyo de los Fondos Empresariales, disidentes en Cuba que reciben apoyo y dirección gracias al amor de Nick por Cuba, y muchos otros cuyas vidas y las de sus familias son mejores hoy, que antes que Nick pudiera abocarse a luchar contra las injusticias que los apresaban. Desafortunadamente, el trabajo de Nick fue coartado por su enfermedad, pero no así su sueño de dejar un legado para Cuba. El proyecto del Fondo Empresarial Cubano fue presentado en el verano de 2007 y aquellos de nosotros que fuimos inspirados por su pasión y a quien dio su legado de esta importante iniciativa, trabajaremos sin descanso par verla llegar al éxito. Después de todo ningún legado será más apropiado para Nick que el de ayudar sin egoísmo a mejorar las vidas de millones de cubanos que sólo sueñan por una mejor vida para sus familias. El Embajador Nicholas Rey falleció el 14 de enero de 2009, en su casa de Washington, D.C. Le sobreviven su esposa Louise y sus hijos Cecilia, Anthony y Michael.
septiembre 2008

Jugando con Cuba

8 de septiembre de 2008

El pasado sábado, el equipo nacional masculino de fútbol de los Estados Unidos hizo historia al ser el primer equipo de fútbol estadounidense que jugara en Cuba en más de 61 años. El partido fue uno de los partidos preliminares que los Estados Unidos y Cuba deben jugar para participar en la Copa Mundial FIFA de 2010 en Sud Africa, el evento deportivo con más popularidad internacional. A pesar de que la transmisión del evento desde el estadio Pedro Marreno fue visto por pocos en ESPN Classic y Galavisión, la importancia de este evento no debe ser ignorada. El impacto positivo del contacto entre americanos y cubanos se refleja en las palabras y comentarios de los jugadores americanos y de los comentaristas y por las imágenes de los aficionados cubanos y americanos intercambiando abrazos después de la Victoria 1 a 0 de los Estados Unidos. Aún los mayores críticos de este tipo de eventos pueden encontrar aspectos positivos en este evento histórico cuando en el minuto 86 se apagaron la mayoría de las luces del estadio, evidencia, para los que observaban desde el exterior, de la infraestructura seriamente deteriorada de una nación mal administrada, hasta el punto de colapso total. De especial interés para los televidentes en los Estados Unidos, y en particular para los cubano-americanos, fue el reporte durante el medio tiempo de uno de los comentaristas que tuvo lugar desde la antigua casa de su padre nacido en Cuba, durante el cual el comentarista introdujo a los vecinos que contribuyeron a criar a su padre, un signo evidente del espíritu de reconciliación y del valor del contacto humano. Lo que no se mencionó durante el juego es la razón por la cual el gobierno de los Estados Unidos permitió al equipo nacional masculino de fútbol viajar a Cuba por primera vez en muchos años. Tradicionalmente, Cuba y los Estados Unidos han jugado los juegos de calificación para la Copa Mundial en territorio neutral. Esta es una pregunta importante dada la reciente autorización por parte del gobierno de los Estados Unidos que fuera otorgada a un equipo de béisbol de pequeñas ligas para que viajaran a Cuba a jugar un juego de exhibición. Esto parece sugerir que el gobierno de los Estados Unidos ha relajado su estricto control sobre las licencias de viajes para eventos deportivos (regulados y emitidos por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los EE.UU.) en un esfuerzo concertado para aumentar el contacto persona a persona entre ciudadanos americanos y sus contrapartes en Cuba. Si ésto es correcto, la medida merece elogios. Aunque la mayoría de las imagines transmitidas el sábado por la noche desde el estadio Pedro Marreno pueden ser consideradas positivas, una era preocupante: la imagen de un grupo de aficionados americanos sentados en las gradas portando anteojos de sol y bandanas, presumiblemente para cubrir sus caras, y así evitar la prosecución por parte del gobierno de los Estados unidos por violar la ley de embargo impuesta por los Estados Unidos y la cual conlleva una pena máxima de $250,000 y/o 10 años de prisión. Estas imágenes envían el mensaje incorrecto al mundo y a los aficionados cubanos sentados en las gradas cerca de estos jóvenes americanos sobre los valores estadounidenses y el respeto por los derechos individuales en nuestro país. Los Estados Unidos pueden y deben ser el símbolo de libertad y democracia para millones de gente oprimida en el mundo, especialmente en Cuba. Imágenes como éstas hacen poco para representar ese símbolo y debilitan los esfuerzos de los Estados Unidos para lograr un cambio significativo en Cuba y para ganar los corazones y mentes de los cubanos. Afortunadamente, la verdadera naturaleza del espíritu americano se hizo evidente cuando los jugadores americanos retornaron al campo de juego después de su victoria 1 a 0 para demostrar su aprecio a los aficionados cubanos en las gradas, quienes respondieron con una ovación de pie..
El periódico ruso TASS ha reportado que Rusia enviará a Cuba dos grandes aviones de cargo con carpas y otros suministros de utilidad para las víctimas de los huracanes Ike y Gustav. Este gesto ofrece a los Estados Unidos una importante oportunidad para reclamar su posición de nobleza en nuestra batalla de 48 años con el gobierno comunista. Aun más importante es el hecho que los Estados Unidos pueden rescatar cientos de vidas en Cuba sin costo alguno para los ciudadanos que pagan impuestos. Esto puede hacerse haciendo que el gobierno de los Estados Unidos levante las restricciones a los envíos de fondos a las familias y las restricciones sobre los viajes a la isla. ¿Porqué esperar a que los medios de comunicación nos saturen con fotos de la devastación en Cuba y que el Estrecho de la Florida se llene de cubanos desesperados huyendo de terribles condiciones humanas? El momento de actuar es ahora. Además de donar fondos a las caridades indicadas abajo que cuentan con licencia del gobierno, todos los cubano-americanos deben dejar de lado sus convicciones políticas y escribir a los representantes en el Congreso de los Estados Unidos, así como a la Casa Blanca y reclamar el derecho de permitir a las familias en los Estados Unidos enviar ayuda a sus familiares en la isla por lo menos por los próximos 90 días. Otra Katrina se está preparando a 90 millas de nuestras costas. La historia juzgará con severidad nuestro reticencia a ayudar a los victimas de huracanes como Ike y Gustav. Amigos de Caritas Cubana - 81 Washington Ave, Cambridge, MA 02140Catholic Relief Services- P.O. Box 17090, Baltimore, MD 21203-7090. En los cheques se debe indicar “For Cuba Hurracane Relief”JEWISH SOLIDARITY, attention Maricusa, 100 Beacon Boulevard, Miami, FL 33135. Los cheques deben indicar “Humanitarian Relief”.
agosto 2008

Cuba, Seguridad Social Insegura

10 de agosto de 2008

El legado recibido por el General Raúl Castro al asumir la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros es desastroso. El país está arruinado y pletórico de problemas muy arduos de resolver, debido a dificultades económicas, políticas, sociales, demográficas, medioambientales y considerables pérdidas de valores humanos por tantos años de crisis. Entre la gran lista de problemas acumulados se encuentra la calamitosa situación de la seguridad social, atenazada por el empeoramiento de la dinámica demográfica y por factores económicos. En esas circunstancias, el gobierno ha elevado la edad de retiro de las mujeres a 60 años y los hombres a 65. Además se aumentará a 30 años el tiempo de trabajo necesario para obtener la jubilación, que anteriormente era 25, y se aplicará a todos los trabajadores la obligación de contribuir con parte del salario al financiamiento de la seguridad social. Las edades de retiro vigentes hasta ahora, 55 años para las mujeres y 60 para los hombres, se adoptaron como medidas propagandísticas en tiempos de las grades subvenciones de la Unión Soviética y países de Europa del Este, y como otras cuestiones sin resolver, debieron haber sido rectificadas hace tiempo de acuerdo con las posibilidades reales de una economía tan pobre y subdesarrollada como la cubana. Desde hace años, aproximadamente el 60,0% del sistema de pensiones se financia con las contribuciones de las empresas y los trabajadores destinadas a ese objetivo, el resto ha corrido a cargo de otros fondos del Presupuesto Nacional. La diferencia asumida por éste ha aumentado significativamente con el tiempo; si en 1989 era de 418 millones de pesos, en el 2006 fue de 1 400 millones. Los fondos totales requeridos por la Seguridad Social crecieron de 1 094,0 millones a 3 570,0 millones, más de 3 veces en ese período, mientras el total de gastos del Presupuesto en la etapa lo hizo 2,4. Esta preocupante situación se debe a factores demográficos y económicos. La población se encuentra en franco retroceso y el 2008 será el tercer año consecutivo de decrecimiento absoluto. Esto se debe al declive de las tasas de fecundidad (cantidad de hijos por mujer) de 1.43 y de reproducción (cantidad de hembras por mujeres) de 0.69, insuficientes para producir el aumento poblacional, con un desplome ambas del 70,0%, con respecto a los primeros años del decenio 1960, lo que resulta en una tendencia al envejecimiento poblacional que alcanza ya el 16,6% (personas con 60 años y más). Pero para 2025 se estima será del 26,1%. Un proceso provocado por la negativa de las familias a reproducirse debido a un entorno lleno de carencias y calamidades, exento de futuro para las nuevas generaciones. Es cierto que a esto se une que el continuado envejecimiento también se debe al aumento de la esperanza de vida al nacer actualmente de 77,2 años. Las autoridades mencionan que en el período 1955-59 era de 62 años para subrayar los avances logrados por la medicina cubana. De esa forma pretenden hacer olvidar los logros científicos mundiales obtenidos en más de medio siglo que han permitido prolongar la vida de los seres humanos. Debe resaltarse que el indicador obtenido en los años 1950 era alto para la época. De hecho, sin referencias a otras áreas geográficas más atrasadas, países latinoamericanos decenios después no lo habían alcanzado aún, mientras Costa Rica (78,1) y Chile (77,8) sin tanta propaganda hoy superan a Cuba, como refleja el Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 del PNUD. A este panorama debe añadirse un elemento soslayado en los análisis de las autoridades cubanas: el éxodo constante de ciudadanos hacia el exterior en busca de oportunidades. De acuerdo a cifras oficiales, en el período 2000-2007 el saldo migratorio externo fue superior al cuarto de millón de personas, con amplia participación de jóvenes, cifra que podría ser muy superior en los próximos años si continuara el deterioro del nivel de vida. Hay que destacar que a pesar del notable incremento del financiamiento para el pago de las pensiones, la protección brindada por el sistema es virtual, y en la práctica es muy difícil que algún pensionado pueda vivir con lo que recibe. En valores nominales, entre 1989- 2007 la pensión media aumentó de 83 pesos a aproximadamente 205, es decir 2.45 veces. Sin embargo, de acuerdo al poder de compra real de 1989, si se tiene en cuenta la inflación de los años transcurridos, la pensión recibida en 2007 representa mucho menos de la tercera parte de aquella. Baste señalar que actualmente la pensión mínima- percibida por más del 50,0% de los pensionados- es de 200 pesos mensuales, equivalentes a 8 (CUC) pesos convertibles e igual a 10 US dólares, mientras el Estado vende una bolsa de leche en polvo de 1 kilogramo en 6.50 CUC. Por otra parte, el gobierno pretende con la nueva legislación que muchos jubilados regresen a laborar y ha prometido que recibirán adicionalmente el salario completo, con lo cual se eliminará el método anterior de añadir una cantidad de dinero a la pensión hasta cubrir el salario correspondiente a la plaza ejercida. Estos cambios en la Seguridad Social se analizarán con los trabajadores en los próximos meses, pero ya se aprecia un rechazo silencioso, pues la puesta en práctica de esas decisiones empeorará la situación de los trabajadores dado el incremento del requisito de años de trabajo para retirarse y por el pago de una contribución adicional, cuando los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades fundamentales. El salario a fines del 2007, según estimaciones de especialistas, representaba en términos reales una cuarta parte del magro ingreso percibido en 1989. La solución del problema de la Seguridad Social será muy difícil de lograr con medidas parciales como las antes apuntadas. Se requiere un cambio radical en el sistema económico, que aliente la eficiencia y el aumento de la productividad; y genere el incremento de la confianza de los ciudadanos. Sin medidas integrales no se logrará esos objetivos, y solamente se incrementará el disgusto de la población con mayores peligros para el futuro de la nación. La Habana, 6 de agosto de 2008 Oscar Espinosa Chepe Economista y Periodista Independiente.

Credibilidad en Declive

6 de agosto de 2008

Las aguas del Río Almendares no siempre estuvieron contaminadas. A fines del Siglo XIX el Generalísimo Máximo Gómez, héroe de las guerras de independencia, auguraba que pronto su caballo abrevaría en esas limpias aguas. Hoy, cuando caminamos por el pequeño y hermoso bosque del Parque Metropolitano entre los barrios de Vedado y Playa, los menos destruidos de La Habana, tenemos la esperanza de que se cumpla la ya vieja promesa de que será saneado. Este es uno de los reflejos del deterioro generalizado de nuestro país debido a 49 años y medio de destrucción del medioambiente, la infraestructura, la producción, los servicios, los salarios, las pensiones, y los valores humanos. Edificios carcomidos del Paseo del Prado en la capital, con jóvenes de todas las edades caminando a cualquier hora, mal vestidos, posiblemente mal alimentados y carentes de una vivienda o quizás un cuarto decoroso donde vivir. Sin estímulo para estudiar ni trabajar. Esta es la sociedad cubana de comienzos del Siglo XXI, que despertó el 3l de julio de 2006 con la noticia de que Fidel Castro era un simple mortal; luego se acostumbró a ver, alguna vez, a un anciano escuálido y enfermo, que cedió provisionalmente el omnímodo poder. Esa es Cuba heredada por Raúl Castro, quien prometió cambios estructurales y de conceptos el 26 de julio de 2007, y creó grandes expectativas de soluciones económicas e incluso ilusiones de lenta apertura para el ejercicio de los derechos humanos, cuando tomó posesión como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros el 24 de febrero de 2008. Pero las promesas parece que quedaron en el lodo contaminado del Río Almendares, porque los discursos del 11 de julio en la Asamblea Nacional y el 26 de ese mes por el 55 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada fueron claros en los propósitos de apretar el cinturón de los cubanos. Raúl Castro también había pedido que se expresaran libremente sobre sus planteamientos y anunciado su respeto a la diversidad de criterios. Hasta Mariela Castro, su hija, se refirió a la posibilidad de permitir el libre movimiento al extranjero. Cada cubano auguraba con entusiasmo las próximas medidas según sus necesidades y deseos; unos esperaban la entrega de tierras para cultivarlas, otros la compra-venta de autos y viviendas, y no faltó quien adquirió una computadora recién vendida libremente con la aspiración de que el acceso a Internet fuera posible. En la Asamblea Nacional el nuevo Presidente dijo: ¨Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo.¨ Anunció que cada cual recibiría según su trabajo, lo cual es normal en todo sistema social desde que surgieron los seres humanos. Parece que en Cuba esa noción es restringida a los intereses de las autoridades, sin tener en cuenta las necesidades y aspiraciones de la población. Mientras los derechos y las oportunidades quedaron en la incógnita. Pero aún peor fueron las palabras del pasado 26 de julio. Tal parece que cambió de ideas sobre lo dicho hace un año o que en la cúpula continúan los egoísmos y temores. Piensan festejar los 50 años de poder absoluto el próximo 1 de enero de 2009, con aspiraciones de mantenerse 50 años más. No serán los mismos, pero se están posicionando los sucesores de 30-50 años de edad. Ellos han surgido del 71% de la población cubana que nació después de 1959, acostumbrada a emitir los criterios deseados por sus jefes para poder ascender, desconocedora de los esfuerzos por desarrollar la democracia en la república lograda en 1902. Desde hace decenios los cubanos tienen que emigrar o estar dispuestos a encarar las vicisitudes cotidianas para garantizar escasa comida y pobre vestimenta a su familia, sin lograr una vivienda digna, un empleo de su agrado, un salario que cubra sus necesidades vitales y, mucho menos una pequeña empresa o trabajo por cuenta propia. Incluso muchísimos hijos de los actuales dirigentes, intelectuales y artistas se han marchado al extranjero donde estudian y trabajan. No se sabe si se van porque están mejor informados sobre lo que realmente sucede o para prepararse a remplazar a sus abuelos y padres. En tanto, las cárceles cubanas están llenas, fundamentalmente de jóvenes y negros, pues prácticamente todo es ilegal. Igualmente hay unos 200 presos de conciencia y políticos pacíficos, que el gobierno no reconoce, llamándolos contrarrevolucionarios y mercenarios al servicio del imperialismo yanqui. Por otra parte, la tónica de la confrontación parece haberse fortalecido nuevamente. En tres ocasiones Raúl Castro había expresado la posibilidad de normalizar las relaciones con Estados Unidos en el futuro, pero este 26 de julio relacionó los preparativos militares realizados durante 2008 y anunció grandes ejercicios para diciembre, apenas un mes después de las elecciones en ese país. También se ha retomado las referencias públicas al Presidente Hugo Chávez y la colaboración con Venezuela. Aunque la nueva dependencia económica ha apuntalado al gobierno cubano, no es suficientemente sólida y lesiona la soberanía de Cuba. Raúl Castro tiene la posibilidad de utilizar sus limitados años de vida en sacar la sociedad cubana de la depauperación. No obstante, la situación puede ser complicada, si no permite a los cubanos beneficiarse de su trabajo y desplegar su creatividad. La pérdida de credibilidad fomenta la frustración, que no debe ser reprimida violentamente. El futuro parece muy incierto. La Habana, 6 de agosto de 2008 Miriam Leiva Periodista Independiente.
julio 2008
La declaración efectuada el viernes por la noche por el jefe de la sección de intereses de los Estados Unidos en La Habana, Michael Parmly indicando que: “Las compañías de tecnología de los Estados Unidos están dispuestas en este momento - ahora!- a conectar a Cuba al Internet y el gobierno de los Estados Unidos no se opondrá” merece elogios. El Sr. Parmly se refería a la consecuencia del embargo impuesto por los Estados Unidos que prohíbe a Cuba conectarse a los cables submarinos de fibra óptica que podrían ampliar el acceso de Cuba a Internet. Con las recientes reformas anunciadas por Raúl Castro que permitirán los cubanos comprar computadores personales, y con la expectativas de cambio entre la población a niveles más altos que nunca, este tipo de declaraciones son importantes como desafío al gobierno cubano para que establezca reformas importantes que otorguen a los cubanos libertad de información y la capacidad de comunicarse con el resto del mundo. Es ya hora que el gobierno de los Estados Unidos comience a eliminar excusas utilizadas por el régimen cubano para justificar las políticas fracasadas y opresivas que ha establecido y para presionar al régimen para que establezca reformas preactivas, como la anunciada por el Sr. Parmly el pasado viernes. Enlace al articulo: http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=56298.

Mejor Vida: Eso es la Cuestion

1 de julio de 2008

El mayor daño que sufren los cubanos, y sufrirán por mucho tiempo como resultado del gobierno casi cincuentenario del caudillo Castro y el actual grupo de poder que le sucede con su hermano al frente, es el extremo decrecimiento del capital social. Ese capital social es definido por las ciencias sociales modernas como el conjunto de valores compartidos por cualquier grupo humano. El mismo es medido por índices que incluyen el patriotismo, la observancia de las normas morales, la participación ciudadana libre y responsable en la cosa publica, la capacidad de asociatividad de los individuos, la tolerancia y la confianza, entre otros. El control total sobre la sociedad junto a la centralización del poder de decisión en la persona del caudillo, sobre todo y sobre todos, llevaron a anular toda iniciativa individual, la que fue sustituida por una dependencia de los individuos que permite calificarlos como neo-esclavos o no-ciudadanos. Alimentación, vivienda, vestido y calzado, estudios a realizar, empleo, información a recibir o difundir, comportamiento considerado ético-moral, institucionalidad, leyes, en una palabra, todo lo demandado por los individuos para vivir en sociedad, ha estado determinado en calidad y cuantía por el omnipresente Estado. Un Estado organizado y actuante bajo la orden del Comandante en Jefe que recientemente ha sido sustituido por su hermano que figura al frente de un grupo de poder ejecutor de las viejas visión y misión de permanecer en el poder a toda costa y a todo costo. La situación expuesta han hecho prácticamente nulas las libertades todas de los ciudadanos. El alto nivel cultural de la media de los cubanos en comparación con otros países sub desarrollados, unido a los grandes subsidios recibidos en diferentes épocas no han dado por resultado el crecimiento económico que potencialmente debían producir. Estos dos elementos combinados, capital humano y físico, no desarrollan plenamente sus potencialidades de producción si no es en un medio con suficiente capital social, de igual forma que una reacción en cadena no se inicia hasta que no es superado el limite de Uranio, denominado “masa critica”, en el seno de los reactores nucleares. Lo anterior explica la inviabilidad de los sistemas socialistas que, al decir martiano, no han tenido “gestación natural y laboriosa” y no actúan además conforme a la naturaleza humana, sino contra ella. El marxismo explico la sucesión de los regimenes socioeconómicos a partir del equilibrio dinámico entre relaciones de producción y el nivel de las fuerzas productivas en cada momento histórico. La contradicción entre ellas iba acompañada de la lucha entre las clases explotadas y explotadoras que fue considerada como fuerza motriz del desarrollo. En lo que no hizo hincapié el marxismo, o situó como fenomenológico y no como esencial, es que cada nuevo régimen socioeconómico se establecía abriendo nuevos espacios de libertad a los productores, aun desde el mismo seno del régimen después sustituido. La lucha de clases, más que por el poder en abstracto, buscaban mayores espacios de libertad para los actores productivos (trabajo y capital) que les permitiera poder recibir mayor parte en la distribución de la riqueza en el nuevo orden que habría de sustituir al anterior. Los esclavos recibieron tierras con las que ganaron libertad de cómo, cuando y que producir así como la de poder usar, disfrutar y disponer (atributos de la propiedad) de muchas cosas, incluida su familia, que los esclavos ni siquiera soñaron. No solo los explotadores obtuvieron beneficios en este avance social. La insuficiente oferta de la producción artesanal individual de artículos de creciente demanda y mayor complejidad empezó a generar las asociaciones y el desarrollo de nuevas tecnologías que desembocaron en las industrias y sus obreros manuales. Las demandas obreras en pos de mejores condiciones de trabajo y remuneración, interpretadas por el marxismo como ascenso revolucionario de la clase obrera que habría de tomar las riendas de la sociedad, no han derivado mas que en un mayor poder de los representantes de esta ultima en las negociaciones durante los conflictos patronos-trabajadores y por tanto una mayor socialización de la producción en los denominados países capitalistas. Otro rasgo en esos países clasificados como capitalistas es la creciente socialización de la propiedad con los sistemas de acciones y otras formas de participación de los trabajadores en el proceso productivo. Mientras esto ocurre en países con sistemas que a la vista del marxismo deben desaparecer condenados por la historia, en los que se intento el régimen que lo debía sustituir se ha asistido a su auto desmontaje. Este auto desmontaje (desmerengamiento según el Comandante en Jefe) del socialismo ha estado determinado por la excesiva centralización de la propiedad que se ha interpretado y ejecutado erróneamente como estatización y su secuela de casi nula capacidad de generar riqueza para distribuir “igualitariamente”. Ante estos hechos cabe preguntarse ¿como esperar que pueda ser superior en la marcha histórica un régimen que rompa el señalado ascenso de las libertades, sobre todo económicas- base de todas las otras libertades- y que concentre la propiedad y el poder decisorio en un reducido grupo de hombres que detentan el poder estatal? En realidad la estatización, concentración del poder de decisión y anulación de toda libertad individual para los productores, es la negación de la lógica del desarrollo histórico y en ello estriba el fracaso del socialismo entendido, o reducido como en Cuba, a una excesiva centralización en lo económico y los otros aspectos de la organización de la sociedad. Las tendencias prevalecientes de comportamiento de los cubanos son efecto de las causas expuestas. Todo su actuar, dentro o fuera de la ley, esta motivado, y busca como objetivo, VIVIR MEJOR o, al menos, menos mal, a partir del uso de sus conocimientos, esfuerzo e iniciativa personales ( la “mano invisible” según Adam Smith) Este natural intento tropieza con la barrera que constituye la ausencia de libertades ya expuesta. El Estado, que debía ser garante de las libertades individuales en pos de la autorrealización de los individuos, las colectiviza, las estatiza, y vuelve, a los que debían ser ciudadanos libres, en un eslabón pasivo de ejecución de la voluntad “de arriba” (neo esclavos). Queda el cubano igual que el esclavo. Peor que el siervo que al menos era sometido por un elegido por algo extraterrenal, impreciso e indefinido que no tomaba de la riqueza que el producía nada como ahora lo hacen desmedidamente en casi todos los casos “los de arriba”. Las formas diversas de lograr este mejoramiento de las condiciones de vida de los individuos no se inserta en ningún proyecto social. En casi todos los casos persiguen el bienestar personal o, a lo sumo, familiar. La desconexión entre los proyectos y las acciones individuales y entre los individuales y el que debía ser el estatal a favor de la Nación, crea a su vez mas sumideros de capital social como la falta de confianza, el actuar al margen de toda ética y toda moralidad, el reforzamiento de la incapacidad de asociarse los ciudadanos espontáneamente por no tener intereses comunes o vinculados (“sálvese el que pueda”), entre otras conductas habituales en situaciones limite. Revertir esta situación en todo lugar, como demuestran las transiciones democráticas exitosas, y como ha de ocurrir en Cuba por demanda practica imperiosa, requiere de acciones diversas que han de incluir la modificación institucional y jurídica a tono con la normativa internacional de los derechos humanos. Además de lo anterior se requiere de la creación o reinstauración de mecanismos que posibiliten y estimulen a los individuos a un actuar favorecedor del crecimiento del capital social en sus grupos de participación diversos y a todos los niveles de las relaciones sociales. Mecanismos que estén amparados por el orden jurídico e institucional y permitan, y hasta estimulen, el desarrollo de iniciativas independientes de los ciudadanos, en forma individual o agrupados, en pos del bien común y, al mismo tiempo posibiliten, de forma armónica, la satisfacción del propio interés individual. Esta combinación es la única que podrá disminuir las numerosas disensiones que incluyen actualmente en Cuba, no solo a los disidentes declarados, sino además a los que arriesgan sus vidas lanzándose al mar en frágiles embarcaciones o haciendo el amor con extranjeros con la meta de llegar a lugares donde poder hacer uso de esa libertad para mejorar sus vidas y las de lo suyos que queden acá en la isla. Asimismo reducirán las disensiones de los que “desvían recursos” (sinónimo de robar) en centros laborales estatales o receptan los mismos, rompiendo con normas ético morales y jurídicas para “resolver” que es sinónimo de obtener ilegalmente algo útil para satisfacer una necesidad o anhelo personal o familiar. También los muchos disidentes que se hacen pasar por “ incondicionales” para ocupar puestos de mayor remuneración o prebendas diversas, podrían abandonar esta inmoral practica depredadora de capital social y ocupar el lugar deseado acorde a sus conocimientos y capacidades en condiciones favorables al surgimiento de mayores niveles de confianza. En conclusión, los cambios necesarios específicos en todas las esferas de lo económico, lo político y lo social han de tener en común el abrir espacios a la libertad de los individuos. Espacios de libertad respaldados y garantizados por el ajuste de las instituciones y las leyes a las demandas de la normativa internacional de derechos humanos que fomenten, en su combinación, el crecimiento del capital social. Solo mecanismos desarrollados en consonancia con estos criterios pueden posibilitar a los cubanos salir de la actual crisis, que ya dura mas de 20 anos, permitiendo al mismo tiempo satisfacer la necesidad y elemental anhelo común de todos los cubanos, mas allá de su diversidad en ideas y pertenencias; tener MEJOR VIDA..
junio 2008
La juventud en todos los momentos ha sido el motor impulsor de los cambios en los países autoritarios y totalitarios. Cuba no tiene porque ser la excepción. El movimiento juvenil en Cuba data desde la misma formación de la nación, asumiendo un compromiso social con el momento histórico que les ha tocado vivir; los ejemplos van desde: Félix Varela, los jóvenes que se reunían en el paseo del Louvre en la Habana para protestar en contra de la colonia española, Martí, los jóvenes de la frustrada “Revolución del 33” y los que lucharon a partir del 1952 por restituir en el país un estado de derecho. El sistema comunista de la Habana, conociendo estos aspectos sociológicos durante los años que lleva en el poder ha incrementado su control sobre la juventud, a través de mecanismos violatorios de los derechos humanos; la separación de la familia desde la temprana edad, asumiendo el estado el papel de ésta en la sociedad; el chantaje que tiene el estado con el sistema de educación, ya que para lograr estudios dignos, no se pueden hacer demostraciones de democracia y libertad. La consecuencia es la expulsión, aunque últimamente ésta ha tomado una forma más calculada y sofisticada. Los jóvenes que no se integran a trabajar y a estudiar son asediados por los llamados “Trabajadores Sociales”, verdaderos espías del sistema. Cuando éstos continúan resistiéndose o se incorporan a formar parte de los grupos democráticos dentro de Cuba pueden ser encarcelados bajo una terrible e injusta ley de peligrosidad social entre otras. Que no son otra cosa que una masacre humana; llenado de terror a la sociedad. La actualidad cubana se mueve entre la colapsada economía, la represión, la censura y la desolación, por la incapacidad de no poder desarrollar un proyecto de vida. A la juventud no le es ajena la realidad, ni experimentan el letargo que preconizan algunos. Solamente es una juventud que trata de zafarse de los controles del régimen, huérfana de instituciones que puedan representarla. En muchas ocasiones se encuentran sin las herramientas necesarias para poder formar una fuerza más poderosa en el movimiento democrático cubano. La teoría del sacrificio para obtener un futuro bondadoso y del “Hombre Nuevo” nunca llegó a concretarse. La frustración es grande pero a pesar de todo, los jóvenes han empezado a hablar, cuestionarse y organizarse con menos miedo. El momento no es de criticar, sino de ayudar a formar a ese motor impulsor de los cambios. La esencia aún está a salvo. Con la desaparición de Fidel Castro de la escena política, la reorganización de la sociedad civil y la ayuda cada vez mas creciente de la solidaridad internacional; nuestra juventud ha comenzado un activismo mayor y de forma visible. Lo que repercutirá de forma positiva en los cambios que se avecinan para el futuro de la nación. Giselle Palacios es hija del disidente y preso politico Cubano Hector Palacios y de Gisela Delgao, disidente Cubana y directora del proyecto de bibliotecas independientes de Cuba. Giselle llego de Cuba en Enero del 2008 y es estudiante en Miami Dade College..
mayo 2008
Esta mañana CNN presentó un reporte acerca de la carta enviada por el grupo disidente cubano Damas de Blanco al Senador Obama, que fue caracterizada erróneamente por CNN como un apoyo a la propuesta del Senador de levantar las restricciones impuestas en 2004 a los viajes y los envíos de dinero a Cuba y a entablar conversaciones directas Raúl Castro con el fin de garantizar la liberación de mas de 200 prisioneros políticos actualmente en prisión en Cuba. Si bien CNN interpretó erróneamente la carta enviada el Senador Obama el 22 de mayo de 2008 por las Damas de Blanco (bajar la carta aquí), lo más preocupante es la actitud del congresista Albio Sires quien desecha la opinión de las Damas de Blanco como "simplemente otro grupo" en comentario emitido por él a continuación del reporte. Al unir su opiniones a las de la Administración Bush y a sus colegas del Sur de Florida en el Congreso, el congresista Sires defiende una política que además de separar a las familias cubanas, ignora los ruegos de no sólo las Damas de Blanco, sino de la mayoría de los disidentes cubanos, entre ellos: Marta Beatriz Roque, Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca, Miriam Leiva, Oscar Espinosa Chepe, Gisela Delgado, Héctor Palacios y muchos otros. ¿Tendremos que creer que el congresista Sires sabe mejor que los disidentes cubanos que están sufriendo en carne propia bajo el sistema represivo de Castro cual es la mejor manera de traer la democracia a la Isla? En lugar de descartar los reclamos de las Damas de Blanco, el congresista Sires y otros deberían unirse a ellos solidariamente y hacer lo que sea mejor para los cubanos en la isla y no para los grupos de intereses especiales. No sorprende que el congresista Sires haya recibido por lo menos $20,000 del U.S.-Cuba Democracy PAC desde el 2006, de acuerdo con los reportes presentados a la Comisión Federal Electoral. El U.S.-Cuba Democracy PAC es un grupo de intereses especiales dedicado a hacer contribuciones a miembros del Congreso de los Estados Unidos que se opongan a cualquier cambio en la actual política hacia Cuba. Sin embargo, lo que es descorazonante es que un cubano-americano como Sires no solo se preste a apoyar las medidas que dividen a las familias cubanas, sino que también ignore la importancia de un grupo tan importante como es el grupo de las Damas de Blanco, que está formado por mujeres francas y valientes que arriesgan sus vidas para destacar el encarcelamiento injusto de los disidentes pacíficos y para lograr sus liberación. Es ya hora que nuestros representantes en el Congreso y la Administración cumplan con sus promesas de apoyar a los disidentes cubanos en la isla y con los prisioneros políticos, escuchando sus ruegos y actuando sin demoras para adoptar todas las medidas que consideren que pueden ayudar en su lucha interna, aunque ésto signifique la adopción de cambios unilaterales en la política de los Estados Unidos hacia Cuba.
Los cubanos vivimos una época de fractura del orden imperante durante los últimos 50 años. Los avatares cotidianos posiblemente no nos permiten justipreciar la magnitud e importancia de este hito en la historia de Cuba. Estamos limitados por el miedo y la inercia mental en más del 70% de la población del país, que nació después de 1959, moldeada por un régimen de poder absoluto basado en la represión, y en los antiguos ilusionados, ciegamente confiados, defensores de la llamada revolución, sin tener hoy siquiera salario o pensión suficientes para cubrir el mínimo vital. La responsabilidad ante nuestra patria por las consecuencias de nuestras acciones, las de pueblo y autoridades, deberían espabilarnos para abandonar la confrontación estéril, las ambiciones personales, el oportunismo, las ansias de poder, el acomodo de añejos poderosos y nuevos ricos, a fin de resolver las crisis, que son muchas, pues están en todo y por todas partes. No podemos buscar fuera lo que tenemos que forjar dentro. Somos los cubanos, con nuestras deficiencias y dificultades, quienes tenemos el deber cívico de ponernos de acuerdo, sin que las frases ¨sin odios ni reconcores¨ y ¨con los cubanos de adentro y de afuera del archipiélago¨ sean hueca retórica. Y todos somos seres humanos, imperfectos y muy sensibles. Como tales podemos ser maleables, inconscientemente; ambiciosos, tentados o decepcionados; vengativos, víctimas del dolor y la injusticia; y hasta crueles con tal de lograr los objetivos. El Ego está en todos, aunque no en todos es tan desconsiderado. Se alimentan estos y muchos otros sentimientos humanos, con un sistema muy capacitado para doblegar voluntades, a través de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, especialistas en propaganda y agentes represivos exquisitamente entrenados. Los ciudadanos han sido formados en escuelas repetitivas, alejados de la familia, en la promiscuidad de las becas, y todos inmersos en la doble moral de pensar pero decir lo que quieren escuchar. Se desvirtúan los valores morales para poder ¨sobrevivir¨, luchando en la sustracción para vender en la bolsa negra. Y del otro lado del Estrecho de la Florida, fundamentalmente, debido al injusto éxodo impuesto por la consigna ¨si no te gusta, te vas¨, hay cubanos llegados en diferentes circunstancias y momentos, que llevaron su experiencia de una sociedad que con el paso de tantos años, ya no es la que dejaron. Cada camada tiene su visión de un país que no existe. La mayoría siente nostalgia por la tierra amada y dolor por el desarraigo. El sentimiento de Patria crece. La añoranza y los sueños del exiliado sólo los conoce quien ha emigrado, y no se enraizará profundamente. Tendrán que nacer nuevas generaciones, que incluso continúan con el bichito dentro. Pero tuvieron que dejarlo todo, incluidas las fotos y el olor del barrio, y saben que no podrán regresar cuando deseen, entonces la Patria es aún más preciada. Para colmo, los cubanos hemos consumido nuestra vida y la de nuestros descendientes en ambientes de confrontación, creados bastante artificialmente por intereses políticos, tanto de los propietarios del poder en el Caimán, como de las máximas autoridades de Estados Unidos con leyes y prohibiciones ajenas a la tradición democrática propia, y al sentido común para adecuarse a las nuevas realidades surgidas en un período de casi 50 años. Hemos visto concluir la guerra de Viet Nam y recomponerse las relaciones; negociaciones con los enemigos soviéticos, cooperación con los regímenes del este de Europa y terminar la Guerra Fría; jugar ping pong con los súbditos de Mao, y hacer las Olimpiadas en 2008 en una China que ya no está incluida entre los mayores violadores de los derechos humanos; y hasta se escucha la música de la Filarmónica de Nueva York en Pyongyang, Corea del Norte. No obstante, el Presidente Bush refuerza la errónea política hasta que ¨la muerte los separe¨, o él deje la Casa Blanca. A sólo unos meses de las elecciones de noviembre, la confrontación con el gobierno de Cuba parece imprescindible para que algunos políticos levanten la votación republicana en Florida. Resulta el único estado de la Unión donde los candidatos se pasean con el mandatario con un índice de popularidad tan bajo, que puede poner en peligro las aspiraciones de a quien acompañe en cualquier otra circunstancia. En Cuba, la desesperación, la ingenuidad o la inexperiencia pueden jugar una mala pasada. Muy buen provecho sacan siempre los duros del gobierno de La Habana. Ya películas similares vimos en Marzo de 2003. Nefasta Primavera Negra que aún se mantiene para 55 de los 75 prisioneros de conciencia arrojados en los inmundos calabozos. No sólo los 9 que recibieron licencia extrapenal por motivos de salud y que permanecen en Cuba pueden ser regresados a prisión, sino que pudiéramos estar en vísperas de un Verano Muy Caliente, porque todos los métodos, agentes infiltrados y cuerpos represivos están dispuestos. Ya se aprecian las campañas acusatorias, preámbulo de lo que no debería volver a ocurrir. La oposición actual en Cuba es pacífica e indefensa. Pero tendría que ser tan sagaz como lo ha sido el régimen para no caer en trampas de diversos signos. Los hermanos del exilio podrían contribuir mucho a lograr los cambios para beneficio de todos los cubanos. No debe olvidarse que puede prolongarse la injusta prisión e incrementarse con nuevos reos. La responsabilidad de nuestro futuro y el bien de la Patria corresponden en primer lugar a quienes vivimos en el Caimán Verde, pero mucho pueden hacer positiva o negativamente quienes se encuentran en el exterior. No tendríamos que esperar el resultado de las elecciones en Estados Unidos para que comenzara una etapa de realismo hacia el pueblo cubano. Debería levantarse ya la restricción a los viajes de nuestros compatriotas cada tres años y el envío de remeses, así como proseguir por derroteros inteligentes. El Presidente Bush sería recordado por nuestro pueblo como quien rectificara acorde con una nueva etapa. En esta época de cambios ineludibles, todos tenemos el derecho a participar, pero sobre todo el deber de hacerlo con responsabilidad para propiciar su máximo avance. Todos incluye desde los gobernantes hasta el último cubano donde quiera que se encuentre..
En 1994 los Principios Arcos se formularon para defender derechos fundamentales del trabajador cubano y para que el Gobierno de Cuba cumpliera con normas básicas de derechos humanos y laborales de validez universal que ha ratificado. Los conocidos disidentes Félix Antonio Bonne Carcases, René de Jesús Gómez Manzano, Vladimiro Roca Antunez y Beatriz Roque Cabello, conocidos autores del documento La Patria es de Todos, fueron detenidos y condenados a prisión en 1998 por la promoción y las gestiones en favor de la implantación de los Principios Arcos en Cuba. Empleados de las empresas mixtas con capital foráneo en la Isla colaboraron como testigos de la fiscalía para su condena. Además, los Principios recibieron un amplio respaldo de organizaciones cubanas dentro y fuera de la Isla, así como de instituciones de otros países. Entre las principales áreas de violación de los derechos laborales fundamentales en Cuba que los Principios Arcos tratan de superar se destacan: la falta de libre sindicación, la persecución de los líderes sindicales independientes, la falta de contratos apropiados de negociación colectiva, la falta de libertad de empleo, la discriminación en la educación y el empleo por razones político-ideológicas, el “trabajo voluntario” (trabajo forzoso), la contratación de los trabajadores por agencias intermediarias estatales para las empresas mixtas con inversoras extranjeras y la confiscación de una parte substancial del salario de los trabajadores de dichas empresas.. Algunas de estas violaciones son contrarias a lo establecido en la Constitución Política y el Código Laboral de Cuba. En 2007 hicimos una actualización y ampliación de los Principios Arcos para destacar las distorsiones que las políticas laborales existentes sobre las inversiones extranjeras estaban creando para la economía cubana, así como para señalar que las violaciones de derechos humanos y laborales se estaban extendiendo a los trabajadores cubanos en el exterior del país. De hecho, las nocivas y deplorables prácticas laborales de Cuba se han extendido a los trabajadores nacionales en el extranjero que realizan jornadas con horarios excesivos, verdaderos trabajos forzosos, y de baja remuneración debido a la incautación de aproximadamente el 96% de sus salarios por el Gobierno cubano. Destacamos los casos de los trabajadores nacionales en astilleros de Curazao y del personal de la salud en Venezuela. La protección de la libertad de los trabajadores de disponer de sus salarios constituye un aspecto fundamental del Convenio Nº 95 de la OIT sobre la Protección del Salario del 8 de junio de 1949 que el Gobierno de Cuba ratificó el 24 de abril de 1952. Nuestra actualización en el 2007 coincidió con el reconocimiento por Raúl Castro de que los ingresos del trabajador eran insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y que era necesario atraer inversionistas extranjeros serios sobre bases jurídicas bien definidas, así como comenzar un debate sobre los problemas de la economía cubana. Es interesante destacar que bajo la presidencia de Raúl Castro, el 28 de febrero de 2008 Cuba firmó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, una de cuyas obligaciones se refiere al derecho de libre sindicalización, aunque Cuba hizo una reserva con relación a este derecho. Contrario a lo descrito anteriormente, los derechos especificados en el Pacto deberán ejercerse sin discriminación. En un mundo crecientemente globalizado, académicos, líderes políticos, de derechos humanos y sindicales de los países desarrollados, entre ellos España e Italia, han denunciado la violación sistemática de normas fundamentales en Cuba por empresas que sí las cumplen en sus propios países de origen y en el ámbito internacional. El Profesor Jesús R. Mercader, un prestigioso académico español, especialista en derecho laboral y autor del libro La Realidad Laboral en Cuba y la Responsabilidad Social de los Inversores Extranjeros (2006) presenta un completo análisis de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y laborales en la Isla en los últimos años, así como de las continuas llamadas de atención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al respecto. El Profesor Mercader indica que la situación de violaciones es evidente por las continuas llamadas de atención efectuadas por organismos internacionales calificados y, en particular, por el Comité de Libertad Sindical de la OIT, que se caracteriza por su imparcialidad y objetividad. En las diferentes Quejas resueltas por dicho organismo se urge al Gobierno cubano a que adopte “sin demora” disposiciones y medidas para reconocer plenamente en la legislación y en la práctica laborales los derechos de los trabajadores de constituir organizaciones que estimen convenientes en todos los niveles, en particular organizaciones independientes de la actual estructura sindical, así como el derecho de ellas de organizar sus actividades libremente. También en las que el Comité pide encarecidamente al Gobierno que en el futuro respete el principio de no intervención o injerencia de las autoridades públicas en las actividades sindicales. Muchas propuestas de reformas para Cuba, tanto en la Isla como en el exterior, consideran fundamental motivar apropiadamente al trabajador cubano brindándole un salario adecuado y realista y dejándole de confiscar una parte sustancial del mismo. Estas prácticas no sólo desmotivan al trabajador sino que también reducen la inversión extranjera en Cuba y su calidad al aumentar artificialmente el salario de los trabajadores a niveles superiores a los de otros países del Caribe. La forma inapropiada en que la inversión extranjera se está realizando en Cuba, en lugar de facilitar las reformas económicas imprescindibles, las está obstaculizando y distorsionando y deberá modificarse. Por ello, el Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba y otras organizaciones afines que se dedican a la defensa de los derechos humanos y laborales en Cuba, han decidido apelar a la comunidad internacional en general y a los inversores extranjeros que están radicados en Cuba en particular, o que hayan propuesto o estén considerando realizar inversiones en la Isla, para que se adhieran y sean Signatarios de los Principios Arcos. Esta apelación deberá contribuir a que se hagan las reformas económicas fundamentales que el país requiere para mejorar el bienestar de sus trabajadores y para crecer económicamente a una tasa elevada y sostenible. Los cambios o pequeñas reformas realizados hasta ahora y aquellos sobre los que se especula llegarán próximamente, lamentablemente no están dirigidos a superar las prácticas y legislación laboral vigentes, violatorias de los derechos humanos y laborales. Es fundamental desmantelarlas y superar así lo que en esencia es erróneo y perverso. Adicionalmente, es necesario brindar incentivos a los trabajadores cubanos y a la inversión extranjera en un país que tiene serios problemas de poder expresar creatividad, innovación y libertad para trabajar y producir, así como de capitalización, tecnología y gerencia empresariales modernas..
abril 2008
Los cambios iniciados en las últimas semanas en Cuba, pudieran ser la antesala de un proceso más profundo de transformaciones sociales. Una posibilidad que con cautela debe ser considerada. Las causas de esta situación, inédita en casi 50 años de totalitarismo, son esencialmente de origen interno. Tienen sus raíces en la acumulación de problemas de todo tipo y del incremento de la toma de conciencia del pueblo cubano sobre los motivos de la interminable crisis, a tal grado que las autoridades no pueden ignorar la situación creada y los peligros de que el continuado deterioro conduzca al país a un escenario de inestabilidad social. Dado lo anterior puede afirmarse que los futuros cambios y sus alcances dependerán en gran medida de la presión popular como elemento fundamental. No obstante, la apertura podría ser alentada o dificultada por factores externos. En el presente contexto la solidaridad internacional tiene una mayor importancia, en dependencia de como se realice. Las políticas de aislamiento de Cuba hoy son más dañinas que nunca, lo cual no significa que una actitud de complacencia y aceptación de todos las acciones realizadas en el país, como es la violación de los derechos humanos, se acepten pacientemente. El proceso de cambio que parece comenzar apunta a ser gradual, con tendencia al ascenso, pero puede tener zigzag, contradicciones e incluso momentáneos retrocesos, como ha sucedido en otras naciones con situaciones algo similares; desprenderse de 50 años de una mentalidad y estructura totalitarias no es tarea fácil. Por tanto, se requiere alentar el avance y la radicalización de los cambios con la delineación de políticas creativas y flexibles, que abandonen dogmas probadamente ineficaces, únicamente favorables a los sectores dentro del partido y el gobierno que se oponen obstinadamente a la apertura. Los países democráticos deseosos de ayudar al pueblo cubano deben reconocer la existencia de una nueva situación que demanda una forma novedosa de pensamiento. La política de aislar a Cuba practicada durante decenios por las autoridades norteamericanas debería ser reemplazada por mecanismos de contactos fundamentalmente con la sociedad cubana, sin soslayar eventuales reuniones con el gobierno cubano como se hizo por las Administraciones de Nixon y Reagan con la Unión Soviética, países del este de Europa, China y Viet Nam, y actualmente se intenta con Norcorea. El objetivo sería contribuir a crear un ambiente de menor crispación, donde sea difícil para los duros o hardliners de la isla obtener coartadas para cultivar el falso nacionalismo y obstaculizar los cambios. Esto no significa tener una actitud de desconocimiento de hechos negativos que pudieran producirse, como la violación de los derechos humanos. En realidad, no existe contradicción de mantener una política de firmeza de principios y al mismo tiempo creativa y flexible, adaptada a las nuevas circunstancias, como ha probado la propia historia estadounidense. Por supuesto, sería utópico pensar que el complicado andamiaje legal del embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba pudiera ser levantado de un día para otro. Sería tan absurdo como creer que un escenario con casi 50 años de totalitarismo podría cambiar súbitamente. No obstante, se podrían dar pasos inmediatos como permitir a los cubano-americanos viajar a la isla y ayudar a sus familias y amigos económicamente sin restricciones. Más allá de la valoración humanitaria de gran significación de estas medidas, constituirían inyecciones importantes de democracia al tiempo que harían más independientes del estado totalitario a las personas que reciban las remesas y otras asistencias. Además, sería muy valiosa la promoción de los intercambios entre los pueblos norteamericano y cubano en todos las esferas, incluida la cultural, académica, científica y deportiva. Ese proceso paulatinamente podría conducir a la libre circulación de ciudadanos en ambos sentidos. Esos pasos coadyuvarían a crear un ambiente favorable a los cambios y a resquebrajar el concepto de fortaleza sitiada por el peligro del imperialismo yankee que durante tantos años han cultivado los elementos inmovilistas dentro del régimen. Además, debe recordarse que el pueblo cubano siente real simpatía hacia el norteamericano, basada en realidades históricas y geográficas que propiciaron una rica interacción cultural no tenida en cuenta por las políticas de las administraciones de Estados Unidos en los pasados decenios. También la Unión Europea con su realismo característico, no se debe dejar arrastrar hacia la complacencia, lo cual constituiría un extremo igualmente perjudicial. A principios de Junio se revisará la política hacia el gobierno de Cuba. Si bien sería positivo que mejorara sus contactos con las autoridades con el objetivo de alentar los cambios, nunca podría ser en detrimento de sus vínculos con la sociedad civil, y muy en especial con los miles de activistas opositores pacíficos que, en muy difíciles y riesgosas condiciones, luchan por la democracia y el respeto de los derechos humanos en el interior de la isla. La eliminación definitiva de las medidas adoptadas por la Unión Europea en 2003 debido a la represión y encarcelamiento de 75 personas y el fusilamiento de otras tres, sería un error si las autoridades cubanas no subsanaran los motivos que las ocasionaron. Actualmente quedan en las deplorables cárceles cubanas 55 de esos prisioneros de conciencia y 9 con licencia extrapenal por serias enfermedades podemos ser regresados a las celdas. Remover las medidas unilateralmente podría dar la engañosa impresión al gobierno de Cuba de que la intransigencia y la fuerza dan muy buenos resultados en las relaciones con la Unión Europea. Cuba se encuentra en momentos únicos y promisorios, y si bien como afirmábamos al principio, la responsabilidad fundamental es de nosotros, los cubanos, la solidaridad internacional tiene un papel muy importante para alentar los cambios, de manera que nuestro país pueda integrarse a la comunidad de naciones democráticas en el plazo más breve posible..