Nuestras Convicciones

La soberanía de Cuba

Creemos que la soberanía de Cuba es inviolable y debe ser respetada, pero también creemos que la soberanía pertenece a un pueblo que es libre de elegir su propio destino. 

La nación cubana

Creemos en una nación cubana, diversa, pero no dividida, donde todos los cubanos tengan los mismo derechos y responsabilidades, independientemente de su lugar de residencia o posicion política. Apoyamos un proceso de reunificación para el pueblo cubano y su diáspora. 

Respeto por los derechos humanos

Creemos que los derechos humanos son intrínsecos al ser humano y que el papel fundamental del estado es garantizar estos derechos. Creemos que los derechos humanos incluyen los derechos económicos, y aceptamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos como la base fundamental sobre la que debe construirse el futuro de Cuba. Cuba ha firmado el Acuerdo Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Acuerdo Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, y urgimos al gobierno cubano a que ratifique estos compromisos. 

Sociedad Civil

Alentamos el desarrollo de una sociedad civil sólida, independiente y diversa. Una sociedad civil fuerte es la mejor garantía para los valores democráticos. La amplia participación de los ciudadanos en asuntos nacionales a través de la sociedad civil refuerza al país y a sus instituciones.

La sociedad civil cubana incluye a los defensores de la democracia. Apoyamos firmemente su derecho a participar en asuntos nacionales y respetamos y valoramos sus diversas perspectivas. Valoramos las políticas y programas que apoyen y promuevan la formación y el fortalecimiento de la sociedad civil, pero rechazamos las políticas y prácticas que no respeten su autonomía e independencia. 

Instituciones religiosas

Creemos en la separación básica de la iglesia y el estado, pero apreciamos la rica contribución de la fe a los valores de nuestra sociedad. Todas las Iglesias son pilares fundamentales de una sociedad civil vibrante y sólida. 

Sin embargo, dada su historia, profundidad y capacidad institucional, creemos que la Iglesia Católica de Cuba ha jugado un papel crucial en el delicado proceso de transición en Cuba. La posición única de la Iglesia Católica de Cuba, su sociedad, su ética, doctrina y valores pueden contribuir a dar forma al diálogo sobre el futuro de Cuba, así como a facilitar los espacios y procesos para promover dicho diálogo. 

Aunque apreciamos nuestra valiosa colaboración con la Iglesia Católica de Cuba, no estamos afiliados con ninguna institución o denominación religiosa. 

Una nación dividida necesita su reconciliación 

Desde la independencia, toda la historia de Cuba ha estado signada por la violencia política. La violencia engendra más violencia, y estos círculos viciosos han caracterizado nuestra vida política. La revolución cubana, en su momento fue una respuesta a las injusticias imperantes, pero a su vez engendró violencia, profundizó las diferencias políticas y provocó el mayor éxodo en la historia de Cuba.

Estas profundas divisiones, el rencor histórico y las convicciones políticas polarizadas deben ser aceptadas y reconocidas como nuestra realidad nacional y debemos trabajar hacia un proceso nacional de recuperación y reconciliación. Mientras las familias cubanas ya han comenzado decididamente su proceso de reconciliación, hay mucho más que debe ser logrado para construir un futuro inclusivo, justo, libre y próspero para Cuba. 

Percibimos el proceso de reconciliación nacional como un proceso y como un objetivo. Reconocemos sus dificultades, pero estamos convencidos de su necesidad. 

Nuestros proceso de reconciliación debe estar enfocado hacia el futuro de Cuba, no hacia su pasado. Debe estar basado en la generosidad y el amor fraterno. Debe reconocer nuestro dolor colectivo y estar consciente que pueden existir diferencias sustanciales, que conducen a construir un área común alrededor de una visión futura como su objetivo más importante. 

La reconciliación no implica condonar acciones incorrectas, pero tampoco está motivada por la venganza. Persigue la verdad y la justicia y no exige olvidar los errores pasados. Una vez que la construcción de un futuro diferente y mejor se transforma en la prioridad mas importante, el enfoque se desplaza desde la búsqueda de retribución, a la justicia restaurativa. 

Hemos podido observar cómo la reconciliación ha moldeado múltiples transiciones alrededor del mundo. Nos estimula que los ejemplos suministrados por otras naciones puedan ayudar al pueblo cubano en procesos de cambio pacificos y donde la reconciliación nacional pueda conducir a un futuro más brillante y mejor para nuestro país.

Diálogo rector para solucionar problemas 

El cambio llegará a Cuba cuando todas las partes en el conflicto cesen de percibirlo como un conflicto a ser ganado, en lugar de un problema a ser resuelto. 

La reconciliación es el proceso que nos puede llevar a un futuro diferente y mejor, pero no puede haber reconciliación sin un proceso de diálogo. 

Por eso es que en el Cuba Study Group alentamos y promovemos el diálogo como el proceso necesario para reunificar la nación cubana y para concentrarnos en construir el futuro. Reconocemos que el dialogo requiere respeto mutuo y la ausencia de precondiciones. El comprometerse en el diálogo no implica el abandono de principios y convicciones. Por el contrario, es una oportunidad de compartir estos principios y convicciones con aquellos con los que podemos diferir. 

En todas las oportunidades de compromiso no dejaremos de expresar nuestra critica a los abusos de los derechos humanos, o la necesidad de reformas políticas o económicas mas sustanciales. Creemos en un diálogo basado en principios, en el que nuestro deseo genuino de reconciliación sea guiado por nuestras convicciones morales y deseos de una mejor vida para todos los cubanos. 

No creemos que exista un solo proceso de diálogo, o que dicho proceso pueda y deba ser llevado adelante en secuencias. Pueden ocurrir de manera paralela a múltiple niveles en tiempos diferentes, haciéndose eventualmente mas expansivos e inclusivos. Por consiguiente alentamos y apoyamos dichos procesos cuando pueden ocurrir. 

Transición y transformación 

Creemos que existe amplio consenso sobre la necesidad de efectuar cambios en Cuba, y de que estos cambios se deben hacer urgentemente. Cuba enfrenta enormes problemas y dificultades, y nuestro pueblo ha pasado por muchos sacrificios y dificultades. Estos procesos de cambio encubren riesgos significativos, uno de los cuales es la introducción de elementos criminales desde el extranjero. Adicionalmente, estos cambios pueden representar un peso desproporcionadamente mayor sobre los miembros más pobres en una sociedad. 

Para poder cambiar, Cuba necesita transformarse en un orden político y económico diferente. Reconocemos que estos procesos son micro-procesos donde ocurren numerosos cambios a múltiples niveles en diferentes momentos. Por consiguiente, las transformaciones son la suma cumulativa de numerosos cambios y reformas incorporadas a través del tiempo en las tres esferas fundamentales de cambios económicos, políticos y sociales. Todos los cambios y aspectos que forman parte de la trasformación final necesaria deberán ser bien recibidos y apoyados. 

No existe secuencia en las numerosos transiciones democráticas que se han producido. Estos procesos han ocurrido en formas y secuencias increíblemente diversas. Tratar de microgerenciar estos procesos transnacionales, o imponer la rigidez de una secuencia, es un ejercicio inútil e ilusorio. En el peor caso estos intentos podrían demorar o dañar este proceso.

Los únicos elementos que parecen correlacionarse de manera positiva con la efectividad de la transición parecen ser los siguientes: 

  1. La ausencia de violencia;
  2. Condiciones económicas mejoradas e ingresos más altos; 
  3. Grado de compromiso (o ausencia de aislamiento) de sociedades abiertas.

Por consiguiente, la misión de nuestro grupo es facilitar los procesos de cambio que Cuba necesita urgentemente, ya que no se logra la paz accidentalmente, sino que debe ser buscada y obtenida. 

Nuestro objetivo no es hacer un proceso de por sí difícil, más difícil o complicado. Por el contrario, cuanto más fácil se hagan los procesos de transición, más rápida será la necesaria transformación y menor será su costo social.

Compromiso Económico

Una nación con una economía débil e ineficiente no puede considerarse soberana. Del mismo modo, una sociedad donde los individuos carecen de la capacidad para crear riqueza no puede ser considerada libre. Los derechos económicos son un componente fundamental de los derechos humanos.

Los recursos económicos son también un requisito previo necesario para el desarrollo de una sociedad civil, ya que no puede existir una sociedad civil sin recursos económicos. Por lo tanto, creemos que las reformas en el sistema cubano, que se traducen en un mayor bienestar económico y una mayor independencia económica para los cubanos, son elementos fundamentales de sus libertades básicas, y deben ser alentadas y apoyadas.

Creemos en el poder constructivo de los mercados para asignar eficazmente los recursos, crear empleos y reducir la pobreza. Los mercados prosperan cuando los individuos pueden dar rienda suelta a su potencial creativo en una sociedad. Sin embargo, aunque creemos que para los problemas de la sociedad que tienen una solución de mercado, los mercados deben proporcionar la mejor solución, también reconocemos que los mercados no ofrecen soluciones para cada problema o desafío que enfrenta una sociedad. También creemos que los mercados no pueden funcionar separados de los valores de la sociedad, tales como la ética, la compasión y la solidaridad.

Naturalmente, lamentamos el ritmo lento y tortuoso de las reformas económicas de Cuba, y creemos que su impacto sobre la mejora de la economía de Cuba se verá seriamente restringido por su ritmo lento y naturaleza tímida. Mientras que la historia ha desacreditado la “terapia de choque” de reformas económicas, también ha demostrado la ineficacia de goteo tímido y reformas inadecuadas. El incremento del ritmo, la amplitud y profundidad de las reformas económicas son necesarias para evitar el empeoramiento de una economía ya debilitada.

Por lo tanto, creemos que para poder implementar los cambios verdaderamente justificados en la economía de Cuba, los cambios más contundentes, decisivos y de fondo deben ser realizados por el gobierno de Cuba. Sin embargo, también creemos que los cambios necesarios requieren condiciones macroeconómicas externas, tales como el acceso a las instituciones monetarias internacionales, que no están actualmente permitidos por las sanciones de Estados Unidos, a pesar de que ellos imponen estrictos requisitos y reformas sobre los prestatarios. Irónicamente, esas sanciones, originalmente destinadas para que Cuba cambie, se están convirtiendo en su principal obstáculo al cambio.

En consecuencia, no tenemos objeciones a los que participan en el comercio legal o la inversión en Cuba. Por el contrario, la actividad, si es éticamente llevada a cabo, es de gran ayuda para el pueblo cubano. Sin embargo, esa no es la misión u objetivo del grupo y de sus miembros, ya que no buscan obtener ganancias financieras en este proceso. Más bien, nuestra atención se centra en facilitar el cambio en Cuba, mediante el apoyo a la sociedad civil y el suministro a los cubanos de las herramientas y recursos necesarios para que puedan tener éxito como empresarios.

La diáspora

La diáspora cubana es una parte legítima e intrínseca de la nación cubana, y está llamada a ser parte de la solución, no del problema. Durante demasiado tiempo hemos confundido la nación con sus gobernantes, y su sistema con la nación y su gente. Como se dijo anteriormente, creemos en una sola nación cubana.

Como parte de nuestro conflicto nacional, muchos en la diáspora se han centrado en gran medida en tratar de herir al gobierno cubano, mientras infligen daños colaterales en la población. La ética y la eficacia histórica exigen cambiar nuestro enfoque para ayudar y capacitar a la población cubana, aún si esto proporciona un beneficio colateral para el gobierno cubano. 

La diáspora cubana, muy concentrada en la comunidad de exiliados del sur de la Florida, debe aprovechar su entorno para promover un verdadero “mercado libre” de ideas sobre el futuro de Cuba. El Cuba Study Group está profundamente comprometido a respetar los diferentes puntos de vista, y creemos que la diversidad nos enriquece.

Sin embargo, lamentamos aquellos entre nosotros que constantemente dividen, proyectan nuestras propias diferencias a los defensores de la democracia en Cuba, e insultan y ofenden a los que difieren de sus puntos de vista. Nosotros creemos en la tolerancia y el respeto, porque nadie tiene un monopolio sobre la verdad.

Además, creemos que la diáspora cubana representa un activo importante, tanto en cuanto a la experiencia y los recursos que podrían apoyar a los cubanos en la isla para iniciar y ampliar sus negocios particulares.

Política de Estados Unidos

Por todas las razones expuestas anteriormente, consideramos que la política de EE.UU. hacia Cuba es contraproducente y exige un cambio. Las políticas de aislamiento y las sanciones rara vez han dado lugar a cambios transicionales, y desproporcionadamente dañan al pueblo cubano en lugar del gobierno que tienen la intención de obligar a cambiar.

La política de EE.UU. es ampliamente percibida en todo el mundo como una violación de la soberanía de Cuba, lo que brinda al gobierno cubano una fuente de legitimidad injustificada, evitando un enfoque más multilateral para hacer frente a los retos de Cuba y ofrece un chivo expiatorio fácil para el fracasado sistema económico de Cuba.

Las sanciones económicas impuestas por los EE.UU. podrían tener el efecto no deseado de retrasar los cambios en una Cuba que lleva adelante reformas importantes, al negar el acceso a las instituciones financieras del mundo, y sus consejos y recursos necesarios para apoyar las principales reformas macroeconómicas.

Las políticas de aislamiento, tales como las restricciones de viaje, han herido familias y cubanos, y dificultan los necesarios procesos de reunificación familiar y la reconciliación que deben tener lugar sobre una base individual y familiar. Las personas son los mejores portadores de ideas, valores e información que ayuden a mejorar el conocimiento y compartir ideas a través de fronteras y océanos. El aislamiento no es sólo inmoral sino contrario a un cambio efectivo.

Nosotros en el Cuba Study Group rechazamos las políticas que limitan y restringen los viajes hacia y desde Cuba.