Al igual que su predecesor, el Papa Benedicto  XVI arribó a Cuba en un momento crucial en la historia de ese país. El Papa Juan Pablo visitó la isla en 1998, después de la caída de los regímenes comunistas de la Europa Oriental  y cuando las expectativas de cambio eran altas. El Papa Benedicto XVI llegó en un momento de cambios internos sin precedentes.  

El lunes, el Pontífice llegó a un país que por primera vez en cincuenta años tiene un nuevo presidente, está pasando por una reforma económica importante y lo que es más importante, ha sido testigo de cambios sociales fundamentales, mientras que la isla está todavía regida por un partido único que  frecuentemente abusa de los derechos humanos  y libertades individuales. La Cuba actual por fin ha reconocido el fracaso de su sistema económico, ha promovido entre sus ciudadanos el debate abierto sobre la necesidad de cambios y ha reconocido el legítimo derecho a la participación de los cubanos en el exilio en el futuro de Cuba.  Nada de esto era realidad cuando Juan Pablo visitó la isla hace 14 años.

Las expectativas de cambio en Cuba son más altas hoy que en cualquier momento en el ultimo medio siglo pasado. La mayoría de los expertos, en la isla y fuera de ésta, están de acuerdo en que el cambio es inevitable y que las recientes reformas son irreversibles. Benedicto XVI podrá carecer del carisma y de las credenciales anticomunistas de su predecesor,  pero la sola presencia del Santo Padre y su mensaje de reconciliación facilitarán sin duda las reformas adicionales que a todos nos gustaría ver en Cuba.

En evidente apoyo al claro mensaje de reconciliación del Papa, cientos de cubano americanos viajaron a Cuba esta semana para rendir culto. Para muchos éste fue su primer regreso a la isla desde que se fueron hace cinco décadas. Para otros, incluyendo al Copresidente del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, este viaje simboliza un cambio rotundo a las posiciones que mantuvo hasta hace sólo catorce años.

En 1998, Saladrigas se unió a otros en la comunidad de exilados para oponerse a la vista de Juan Pablo II y contribuyó para impedir el viaje de un crucero que hubiera permitido a miles de  feligreses llegar a la Habana. Pero a él, las imágenes de cubanos y cubano americano unidos por el mensaje de reconciliación de Juan Pablo II, y el mensaje del Papa pidiendo a Cuba que se abriera al mundo, y al mundo que se abriera a Cuba, lo llevaron a profunda auto reflexión, lo cual eventualmente le condujo a  un cambio de posición y a una nueva formar de pensar. Saladrigas logró reunir a otros cubano americanos que compartían el mismo sentimiento estableciendo una organización que promueve el cambio a través de la reconciliación, en lugar de continuar con políticas de décadas de antigüedad destinadas a destronar el gobierno  sin consideración a lo daños colaterales que se podría causar al pueblo cubano.  

Aunque muchos cambios se han producido en Cuba y en la comunidad cubano americana en los Estados Unidos desde la visita de Juan Pablo II,  ciertas cosas no han cambiado. En Cuba, los defensores de los derechos humanos y de la democracia aun son perseguidos y detenidos por el gobierno con el fin de mantener el control político. Las palabras de Benedicto XVI  después de rezar a la Virgen de la Caridad del Cobre cerca de Santiago reflejaron las preocupaciones actuales de la Iglesia: “También he rezado a la Virgen pidiendo por la necesidades de aquellos que sufren y de aquellos privados de libertad, aquellos separados de sus seres queridos o los que pasan por momentos difíciles.¨

Antes de su viaje a México el Pontífice dijo que, "Hoy está claro que la ideología Marxista, de la forma en que fue concebida, no corresponde ya con la realidad." Después de llegar a Cuba, expresó que estaba también rezando por “el futuro de esta amada nación  en lo que respecta a justicia, paz, libertad y reconciliación.” Durante una misa en Santiago el Papa  pidió a los cubanos  que  “trabajen para construir una sociedad renovada y abierta, una sociedad mejor, más merecedora de humanidad y que refleje mejor la grandeza del Señor.” Pero funcionarios cubanos inmediatamente  ofrecieron sus reparos indicando: “En Cuba no habrá ninguna reforma política."

Mientras tanto, en los Estados Unidos un grupo cada vez más reducido de partidarios de mantener el embargo de los Estados Unidos continúa oponiéndose a los esfuerzos para eliminar el asilamiento que sufre el pueblo cubano,  a través de visitas familiares, intercambios culturales o académicos, y en particular esta histórica visita papal. Antes del lunes los partidarios de la línea dura desataron ataques coordinados y a veces crueles en contra de la Iglesia Católica Cubana.  Algunos llegaron hasta cuestionar las intenciones del Papa y la misión de la Iglesia en la Isla.  

Durante un reciente evento en Washington DC, celebrado con el apoyo de la  Heritage Foundation y Google Ideas, el senador cubano americano Marco Rubio (R-FL) expresó, “Me encuentro sumamente preocupado que la Iglesia Cubana haya negociado un espacio político  para ésta a cambio de un imperativo moral, y espero que la visita del Papa no refuerce este arreglo porque considero que pervierte y destruye  la fuerza moral de la Iglesia en Cuba, ahora y en el futuro.¨  Pero los ataques  contra la Iglesia cubana y el Papa han continuado. Algunos grupos  hasta  rechazan el llamado del Papa por justicia, paz, libertad y reconciliación¨ calificándolo como “banalidades.”

Los ataques de los defensores de la línea dura no son sorpresa. Son parte de una estrategia cuidadosa para posicionar a la comunidad de defensores de la línea dura en el exilio. Están destinados a defender políticas que los defensores de la línea dura ayudaron a diseñar para precipitar el colapso del comunismo cubano, con la esperanza de poder dirigir algún día los destinos de la nación.  La influencia de la iglesia cubana continúa creciendo y es la verdadera razón de este ataque general y coordinado al Papa y a su visita. Esta es la razón por la que estas mismas personas se oponen tan vigorosamente a la eliminación de las restricciones de viaje a Cuba y se dedican a atacar a sus hermanos cubanoamericanos, quienes viajan a la isla a visitar sus familiares. 

Afortunadamente, los millones de cubanos y cubano americanos que se han sentido tocados por el mensaje del Papa y por el trabajo humanitario y espiritual de la Iglesia Católica de Cuba son mucho más numerosos que los críticos. Como en el pasado, los cubano americanos están votando con los pies y demostrando que los legisladores americanos de origen cubano que defienden el status quo no están en sintonía con su comunidad ni con el pueblo cubano.

Haciéndose eco de las palabras del Papa Juan Pablo II, Benedicto XVI concluyó ayer su viaje a Cuba  con una  misa a la que asistieron miles en la Habana   y dijo, “Cuba y el mundo necesitan cambios…pero esto solo ocurrirá si cada uno está en posición de buscar la verdad y elegir el sendero del amor, sembrando reconciliación y hermandad¨.  

Muchos de los cubanos en la isla y en el exilio han demostrado que pueden cambiar para beneficio del futuro de Cuba. Lo que falta ver es si los defensores del status quo podrán hacer lo mismo algún día.  



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