Reconciliación es una palabra que los cubanos aún escuchan con escepticismo tanto en la isla como en la diáspora. Nuestras divisiones políticas se asientan en profundas grietas que durante mucho tiempo han calado nuestro discurso nacional, lo cual hace más difícil que una parte reconozca los méritos o los agravios de la otra.

Sin embargo, mientras que Cuba emprende en un proceso de cambios, y la diáspora aumenta su presencia dentro de la isla, nuestros decenios de convicciones políticas polarizadas demandan un proceso de curación y reconciliación nacional.

Si bien las familias cubanas ya han comenzado este proceso con plena seriedad, muchos pasos más se tendrán que tomar para poder construir un futuro incluyente que sea justo, libre y próspero para Cuba.  

El Cuba Study Group considera que la reconciliación nacional es un proceso y un objetivo. Somos conscientes de las dificultades que ello implica, pero estamos convencidos de su necesidad. Por esta razon hemos creado el Reconciliation Project (Proyecto de Reconciliación) que intenta presentar varios procesos de reconciliación de todo el mundo para que los cubanos de ambas costas puedan extraer lecciones que pudieran considerar relevantes.

Durante nuestra conferencia inaugural en el 2012, examinamos los procesos de reconciliación de Sudáfrica y de Irlanda, y analizamos el proceso de reunificación de Alemania durante nuestra segunda conferencia el pasado mes. Ambas conferencias tomaron lugar en Miami Dade College.

Luego de examinar estas experiencias tan diversas, resaltan algunos temas comunes.

Los resumo más adelante al parafrasear a los oradores de nuestras conferencias: el Padre Robert Schreiter; Ebrahim Rasool, Embajador de Sud Africa en los Estados Unidos; Pat Doherty, ex Vice-Presidente de Sinn Fein; Dieter Dettke, Profesor de la Universidad de Georgetown; el antiguo disidente alemán Günter Nooke; y uno de los líderes de la sociedad civil cubana, Dagoberto Valdés.

• La reconciliación requiere perdón y justicia: En la medida en que no seamos capaces de curarnos porque continuamos inmersos en nuestro dolor, seremos incapaces de diseñar un nuevo futuro. El perdón requiere que no permitamos que el futuro se vea condenado al fracaso por el pasado. Hay que recordar y abordar la violencia desatada por ambas partes sin que ello degenere en venganza. Exigir que el cambio traiga consigo justicia antes que cualquier otra cosa solamente sirve para retrasar el propio proceso de cambio, lo cual causa mayor injusticia.

• La reconciliación no es un proceso lineal: La reconciliación no puede consistir en una serie de secuencias de cambios predeterminados. Por el contrario, cada uno de los casos examinados demuestra que habrá que permitir que todos los cambios ocurran en la medida en que se presenten las oportunidades porque cada cambio conduce al otro. Como afirmó Valdés: “No importa tanto por donde comience a armarse el rompecabezas nacional cubano, lo importante es que todas las piezas estén sobre la mesa.”

• La reconciliación no puede ser una competencia de heridas: La reconciliación no puede convertirse en una competencia para ver quién tiene las heridas más profundas. El cambio más importante en todo este proceso radica en despojarse de la identidad de víctima. Hay que respetar y recordar el dolor de las víctimas, pero mal servicio nos hacemos si permitimos que ello se convierta en un obstáculo que impida allanar el camino hacia un futuro mejor. 

• El diálogo es más importante en el inicio que la confianza: Como pudimos observar en Irlanda, un componente crítico para lograr éxito en un proceso de resolución es la absoluta necesidad de un diálogo incluyente y de “buena voluntad” que involucre a todas las partes y en el que todos los temas aparezcan reflejados en el orden del día. Si bien no habrá confianza al inicio de las conversaciones, es muy probable que la confianza se desarrolle durante el proceso o con posterioridad a éste. Lo que resulta crítico es que se tenga confianza en el proceso y que cada una de las partes tome con seriedad la creación de un futuro mejor.  “Para lograr el cambio hay que empoderar a los oponentes y no arrinconarlos,” expresó el profesor Dettke. Rasool coincide con él: “Comprendimos que teníamos que darle a nuestros antagonistas… lo suficiente como para que pudiesen reconfortar a sus seguidores. Y es que hemos comprendido un principio muy importante: somos los guardianes de nosotros mismos.”

Tenemos que comenzar a mirar a Cuba no como un conflicto a ganar sino como un problema que hay que resolver. El Cuba Study Group continuará examinando procesos de reconciliación a través de conferencias que se llevarán a cado en el 2014 y al más allá, y no pasará por alto las valiosas lecciones que se pueden aprender de cada una de estas experiencias.  

Todos los que deseen asistir a nuestras próximas conferencias son bienvenidos, ya que todos los cubanos, tanto en la isla como en la diáspora, son parte de esta importante conversación.

Ricardo Herrero es Vice-director Ejecutivo del Cuba Study Group. Reside en Miami.

Publicado originalmente en inglés el 6 de Noviembre de 2013:

http://www.miamiherald.com/2013/11/06/3736008/cuba-a-path-toward-national-healing.html



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Fecha Título
20/11/13 Comunicado de Prensa Actual