¿Otra oportunidad desperdiciada?

22 de enero de 2013

Si algo ha caracterizado la política estadounidense hacia Cuba en las últimas décadas ha sido su capacidad para desperdiciar oportunidades de apoyo a la sociedad cubana. Cuando cayó la Unión Soviética y Cuba perdió a su principal socio económico, EE UU decidió endurecer su política de aislamiento y sanciones generalizadas. Ahora, mientras Cuba vive el proceso de reformas más importante que ha tenido en medio siglo, los defensores del statu quo en Washington vuelven a abogar por más sanciones y más aislamiento. A medida que esta nueva oportunidad comience a cerrarse, persistirá el debate en Washington sobre cuál sería la mejor manera de alentar un cambio en Cuba, si continuar con la obsesión de hacerle daño al gobierno cubano, o desarrollar una política enfocada en ayudar al pueblo.

La actual política del gobierno estadounidense hacia la Isla está diseñada para socavar a Cuba a través del aislamiento y las sanciones generalizadas, causando así el colapso del gobierno y la sociedad. Esta teoría de la "olla de presión" ha sido la motivación de los defensores del statu quo en Washington. Para ellos, la meta no es incentivar los cambios en Cuba, sino producir el colapso total del actual sistema para construir uno nuevo. Además de ser éticamente cuestionable, y de no haber demostrado resultados en más de medio siglo, esta estrategia hace que el cambio en Cuba sea menos probable y fomenta a los intransigentes del gobierno en la Isla.

Aunque se puede debatir la profundidad de las mismas, nadie puede negar que el actual proceso de reformas representa el desarrollo más importante en más de 50 años. Esto se debe no solo al cambio de liderazgo, sino también a las reformas que han dado como resultado más de 400.000 negocios independientes, la legitimación de la propiedad inmobiliaria, la posibilidad de viajar al exterior, y la excarcelación de los presos políticos de la primavera negra. En vez de aprovechar esta oportunidad para apoyar a la sociedad cubana, los defensores del statu quo en Washington prefieren aferrarse a lo que aún no ha cambiado: la represión, la detención de Alan Gross y la falta de libertades políticas. Así, abogan por más aislamiento y confrontación.

A pesar de que los de la línea dura en Washington y Miami se hacen oír por sus críticas y amenazas constantes, una mayoría silenciosa ha reconocido la ineficacia y las faltas éticas de la teoría de la "olla de presión". Tanto en la comunidad cubanoamericana como entre los defensores pacíficos de la democracia en la Isla, se ha llegado a un consenso sobre la necesidad de aprovechar el proceso de cambios para apoyar a la sociedad civil cubana, en lugar de obsesionarse con dañar al gobierno.

Durante los últimos cuatro años, la administración Obama ha tomado pasos positivos para alentar el cambio en Cuba, ha trabajado para romper el aislamiento del pueblo y alentado al sector cuentapropista. Esta estrategia ha apoyado la capacidad de reconciliación familiar entre los cubanos, su espíritu empresarial y su deseo de crear desde dentro un mejor país. Lejos de representar una "concesión unilateral" al gobierno —como alegan los intransigentes en Washington—, la apertura de viajes y envíos a la Isla por parte de la actual administración ha coincidido con la expansión más importante de la sociedad civil cubana. La duda ahora es si el poder ejecutivo y el Congreso estadounidense optarán por seguir apoyando a esa sociedad civil, o si se dejarán intimidar por los defensores de la línea dura.

Aún quedan muchas medidas que tanto el ejecutivo como el Congreso estadounidense pueden tomar en los próximos cuatro años para alentar el cambio en la Isla. Si la administración Obama decide aprovechar la oportunidad que representa el proceso de transformaciones en Cuba, podría:

·        Incrementar las categorías de viajes permitidos para incentivar el intercambio de organizaciones o grupos profesionales que puedan brindar apoyo al sector cuentapropista.

·        Eliminar los límites de gastos diarios por viajeros autorizados, así como también el límite de efectivo y bienes que pueden llevar.

·        Autorizar la importación a EE UU de bienes producidos por empresas cubanas certificadas como independientes, además de la exportación de insumos y productos de EE UU a estas empresas en Cuba.

·        Eliminar el límite de remesas entre personas no relacionadas por parentesco para incentivar el apoyo a las empresas independientes.

Al mismo tiempo, el Congreso estadounidense deberá estudiar si la codificación de las sanciones generalizadas en el embargo, la cual ata las manos del ejecutivo, sirve a los intereses de EE UU y la sociedad civil cubana. Este proceso debería ser integral, apolítico, y tomar en cuenta las múltiples declaraciones de los defensores pacíficos de la democracia en Cuba, quienes han advertido que la política de aislamiento y confrontación más bien ha servido como apoyo a los sectores más intransigentes del gobierno cubano.

 Está en manos de la administración Obama y del Congreso estadounidense el determinar si, fiel a la tradición de nuestra fallida política hacia Cuba, se decidirá ignorar otra oportunidad, o si se aprovechara este momento histórico para apoyar al pueblo cubano y de esa manera alentar el proceso de cambio.



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Fecha Título
22/01/13 Comunicado de Prensa Actual