Noticias recibidas la semana pasada de que la compañía francesa de telecomunicaciones Alcatel-Lucent SA ha comenzado a efectuar un tendido submarino de cable de fibra óptica de 1,600 kilómetros de longitud entre Venezuela y Cuba es la más reciente evidencia  de cómo las sanciones de Estados Unidos sobre Cuba afectan negativamente los intereses nacionales de Estados Unidos y empujan a la isla comunista hacia los brazos de nuestros adversarios, mientras se mantiene la dependencia de los ciudadanos de Cuba en el régimen. Al enfocarse exclusivamente hacia el aislamiento del gobierno cubano y el negarle recursos, Estados Unidos irónicamente se mantiene aislado de las realidades de Cuba alienando a sus propios aliados. Desafortunadamente, la legislación propuesta esta semana por el congresista de Florida Vern Buchanan sólo continúa con este patrón contraproductivo, y en este caso coloca en mayor riesgo a la industria y al medio ambiente de Florida.

El problema continúa a pesar de los pasos positivos tomados por la Administración Obama, como lo demuestra el tendido que se está efectuando en la actualidad entre  Venezuela y Cuba. El abril de 2009 el Presidente Obama anunció cambios a ser introducidos a las sanciones de Estados Unidos sobre Cuba destinados a incrementar el flujo de información para el pueblo cubano y expandir los nexos de comunicaciones entre los dos países. Estas medidas eran pasos muy necesarios en la dirección correcta. Las nuevas regulaciones expandiendo los viajes familiares han demostrado ser una herramienta invaluable para facilitar el proceso necesario de reconciliación nacional, reduciendo la dependencia de los cubanos en el régimen, edificando buenas relaciones con los aliados en la región y lo que es más importante, apoyando a la sociedad civil en Cuba. Desafortunadamente, los cambios a las sanciones sobre las telecomunicaciones no alcanzaron a incluirse en las metas del presidente. Un informe de julio de 2010 preparado por el Cuba Study Group en colaboración con el Council of the Americas y con el Brookings Institution detalla las razones por las cuales los cambios de abril de 2009 a las sanciones a las telecomunicaciones con Cuba deben ser aclarados y expandidos, ofreciendo recomendaciones especificas sobre cómo hacerlos.

Hoy en día, aproximadamente un año y medio desde que la Casa Blanca anunciara cambios destinados a permitir a las compañías de telecomunicaciones de Estados Unidos celebrar acuerdos con entidades cubanas, no se ha formalizado un sólo acuerdo.  La lentitud  burocrática en la revisión del permiso solicitado por TeleCuba, basada en Miami, para efectuar un tendido de fibra óptica hacia la costa de Cuba, le negó esa oportunidad a ésta (y a los Estados Unidos) y obligó a los funcionarios cubanos a buscar socios más convenientes, los que encontraron en Alcatel-Lucent SA y Hugo Chávez. Por consiguiente, mientras Hugo Chávez trabaja para limitar la libertad de las conexiones de Internet en Venezuela, las sanciones de Estados Unidos impiden a las compañías estadounidenses competir y derrotar al líder en esta contienda.  

Sin embargo, algunos legisladores desean continuar con este comportamiento contraproductivo forzando a  las compañías petroleras reconocidas a abandonar Cuba.  A principios de esta semana, el congresista Vern Buchanan introdujo un proyecto de ley en la Cámara de Representantes que autorizaría al Secretario del Interior de los Estados Unidos a negar la adjudicación de contratos a compañías que participen en negocios con cualquier nación que enfrente actualmente sanciones comerciales de los Estados Unidos. El congresista Buchanan menciona como su principal motivación los peligros potenciales a la industria del turismo de Florida y al medio ambiente. Si fuera aprobada esta ley, permitiría al Secretario del Interior negar contratos al gigante  petrolero español Repsol y a la noruega Statoil, quienes participan en un consorcio de compañías petroleras internacionales que actualmente se encuentran buscando petrolero en aguas cubanas. Al igual que en el caso del tendido de fibra óptica desde Venezuela, la legislación propuesta por  Buchanan tendría el efecto de castigar firmas respetables como Repsol, obligando a los lideres cubanos a celebrar acuerdos con compañías de cuestionable reputación y con antecedentes de seguridad dudosos. En realidad, los nobles esfuerzos del congresista Buchanan para proteger las costas de Florida sancionando a compañías respetables que invierten en la exploración en aguas cubanas, podrían ofrecer más riesgos para los recursos naturales del estado. En contraste, una comisión bipartita  establecida por el Presidente Obama después del derrame petrolero causado por la plataforma Deepwater Horizon de BP, y co-presidida por el  senador Bob Graham, recomendó  la semana pasada a la Comisión de Energía del Senado que Estados Unidos debe trabajar con Cuba y con México para alcanzar un acuerdo sobre medidas más estrictas sobre los estándares para la perforación petrolera. El informe recomienda que: “Los objetivos de Estados Unidos deben ser prevenir la perforación por compañías que no estén dispuestas, o que no estén preparadas, para  alcanzar los altos estándares de seguridad que son esenciales para extraer responsablemente petróleo y gas y para contar con una proceso de verificación que garantice su cumplimiento.”

Los legisladores estadounidenses deben aprender de la oportunidad perdida que ofrece el actual tendido de fibra óptica desde Venezuela a Cuba y deben volver a redirigir la política exterior de Estados Unidos, desde una que empuja a los líderes cubanos a los brazos de  individuos como Hugo Chávez y compañías con prácticas cuestionables, hacia una que proteja los intereses de los Estados Unidos y le permita tener una posición para influenciar los eventos dentro de la isla. 



Comentarios 0-0 of 0

No hay comentarios en este momento.

Nuestras Opiniones

Fecha Título
4/02/11 Comunicado de Prensa Actual