Cuba registró al final de 2016 un déficit superior a 880,000 viviendas en todo el país, donde existen 3,8 millones de hogares, un fondo habitacional por lo general deteriorado y con problemas “críticos” en grandes urbes como La Habana y Santiago de Cuba.

Entre las principales causas de este problema está la “pérdida de la capacidad habitacional debido al deterioro de las edificaciones”, que en su mayoría tienen más de 30 años, explicó la directora general de Vivienda del Ministerio de la Construcción, Vivian Rodríguez, citada por medios oficiales de la isla.