Cuba, en una medida sorpresiva, acaba de boicotear el regreso de los familiares a Cuba si no muestran la debida “prórroga”, medida que antes no era requisito indispensable, y que en un pronunciamiento de la agencia de viajes estatal Havanatour, comenzó a ser aplicada desde el pasado jueves, dejando a miles de exiliados no con la boca, sino con el alma abierta y partida en dos.

El pasaporte cubano es válido por seis años y cuesta $350.00 y la “prórroga” $180.00, sumas algo infladitas para un país cuyo salario promedio es de $20 mensuales. En un simple ejercicio matemático, el que quiera visitar a su familia sin la ayuda económica del exilio le cuesta al cubano de a pie con su bolsillo gastado y un enorme hueco para pagar los productos fuera de la Libreta de Racionamiento, dos años, dos meses y quince días...