Las peripecias de los cuentapropistas en Cuba
9 de abril de 2012
Mimi Whitefield, El Nuevo Herald
Santiago de Cuba -- Mientras Denia Ojeda Oliva le aplica un tinte de pelo a una clienta en el salón de belleza Ibis, se lamenta del alto costo de los productos de belleza.
Pero eso es sólo una de las preocupaciones en el Ibis desde que el salón fue convertido de estatal en propiedad de los empleados, que hoy pagan impuestos al gobierno.
Como cuentapropistas, deben preocuparse de pagar la cuenta de la electricidad, el mantenimiento de la tienda, y, por supuesto, los impuestos, que ellos consideran un poco excesivos....