Las reformas impulsadas en Cuba por el gobernante Raúl Castro no acaban de traducirse en una mejora sustancial de la maltrecha economía nacional, que atraviesa un momento de “desaceleración” según reconoce el propio gobierno.

En un discurso el pasado sábado ante la Asamblea cubana, el gobernante Castro se declaró insatisfecho, aunque no desanimado, por el comportamiento económico del país en el primer semestre del año, que solo ha crecido un discreto 0.6 por ciento.

Se trata de una desaceleración motivada por factores internos como incumplimientos en las exportaciones, condiciones climatológicas adversas e insuficiencias de gestión, unido a condicionantes externos como la crisis internacional o el bloqueo de EEUU a la isla...